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El basquetbolista ex NBA, Amare Stoudemire, participará de la Big3 League

Agencia AJN.- En pocos meses el reconocido deportista que tras retirarse dedicó su vida al a religión judía asentándose en Jerusalem, Amar’e Stoudemire, volverá a pisar una cancha de basket.

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Amare Stoudamire

Agencia AJN.- El ex pivot de los Suns y los Knicks, entre otros, disputó 14 temporadas en la NBA y ahora pasará a formar parte de uno de los equipos de la Big3 League, competición de tres contra tres que reúne a varias viejas glorias de la mejor liga del mundo.

Stoudemire será capitán del Tri-State, donde compartirá equipo con otros dos ex jugadores de la NBA: Jermaine O’Neal y Nate Robinson. Los 3 debutarán en esta curiosa competición, que el próximo 22 de julio comenzará su segunda edición.

Otras viejas glorias de la mejor competición del mundo que estarán en la cita son Greg Oden, Baron Davis, Metta World Peace (Ron Artest) y Carlos Boozer.

El pívot anunció su retirada el pasado mes de septiembre tras jugar su última temporada profesional en Israel, vistiendo la camiseta del Hapoel Jerusalem, donde consiguió el título de liga.

De la NBA se retiró oficialmente en 2016, tras firmar un contrato de un día con los New York Knicks, equipo en el que fue titular durante 4 años, sumados a las 8 temporadas que disputó en los Suns.

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Entrevista a Sonia Spar: “La situación de Nueva York es muy complicada, pero estamos más unidos como comunidad”

Agencia AJN.- La ex directora para América Latina de la Liga Anti-Difamación (ADL) dialogó con la Agencia AJN sobre la situación de Nueva York, que ya cuenta con 149 mil infectados por coronavirus. Además, describió cómo se vio afectada la comunidad judía de Brooklyn, donde el mayor número de contagios se dio durante la festividad de Purim.

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Agencia AJN.- Sonia Spar es ex directora para América Latina de la Liga Anti-Difamación (ADL, por sus siglas en inglés), actual miembro del grupo de acción “Unified Long Island”, que lucha contra todo tipo de discriminación, y miembro del grupo de consejeros del Ejecutivo del Condado de Suffolk.

En una larga entrevista con la Agencia AJN, dio detalles sobre cómo está viviendo en estas horas la ciudad de Nueva York y sus alrededores la crisis por el coronavirus. Asimismo, mencionó los problemas de antisemitismo virtual que trajo y las diversas iniciativas que se están llevando delante de ayuda comunitaria.

-¿Cómo está la situación por el coronavirus en estos momentos en Nueva York?
-Está muy complicada, porque Nueva York es el Estado con mayor número de contagiados por el coronavirus COVID-19. En el Estado de Nueva York hay aproximadamente 149 mil casos. El Estado que lo sigue es Nueva Jersey, con más de 47 mil casos, luego Michigan y California. En Nueva York también se presenta que en las últimas 24 horas aproximadamente 770 personas fallecieron. Ya estamos en un punto donde todo el mundo ya conoce a alguna víctima en sus grupos y medios sociales, los abuelos, los padres, los primos, tíos… es una realidad muy dura. Venimos a un nivel de 600 personas fallecidas al día. Se está esperando que luego de este pico se logre bajar el nivel de contagio y el nivel de pérdidas de vidas.

Desde que empezaron las labores del Estado de Nueva York, hemos tenido unas 6.200 muertos y todo el país tiene aproximadamente 14.600. Es decir que en Nueva York está casi el 50% de las personas fallecidas. Esto hace que en Nueva York se esté implementando regulaciones muy fuertes. A nivel personal, yo vivo en el extremo oeste de Long Island y es una zona mucho más rural que residencial, con granjas, campos, viñedos. En estas zonas, los colegios fueron cerrados y los chicos están en las casas desde el 11 de marzo. Ya llevamos un largo tiempo resguardados, con aislamiento social. Los chicos están estudiando con la computadora y todos estamos muy conscientes de que tiene que haber distanciamiento. Lo hemos mantenido para que no aumenten mucho los casos. Yo vivo en un poblado pequeño y han ocurrido 200 casos. Hemos tenido también varios fallecidos. Es una realidad muy fuerte. Estamos siendo muy afectados.

-¿Se está respetando el aislamiento?
-Hoy en día sí, cada vez más. Es importante que las personas continúen usando tapa bocas, lavándose las manos. Aquí se ve exactamente lo mismo en los supermercados, se deja entrar por números de personas limitados. Todos los restaurantes también están cerrados desde el 11 de marzo, sólo se aceptan pedidos a domicilio. Aquí las personas no se pueden bajar del auto para recibir el pedido, pero en Manhattan hay filas de personas y bicicletas para recibir los pedidos. Por eso el distanciamiento es menos respetado. Se está tratando de instaurar una política mucho más fuerte, con reuniones que no puedan superar las 10 personas. Y se está instaurando una multa de mil dólares para quien no cumpla el distanciamiento social.

-¿Cómo lo está viviendo particularmente la comunidad judía de Nueva York?
-Eso depende de dónde se esté viviendo. Porque la comunidad está distribuida en diferentes zonas y con formas residenciales diferentes. En Brooklyn hay edificios y es mucho más urbano, pero en Nueva Jersey hay más casas y es más suburbano. En Long Island y Queens hay residencias mucho más pegadas también. Eso afecta o beneficia a la vida judía. Yo vivo en el extremo oeste, a unas dos horas y medias de Manhattan. Nosotros tenemos acá tres sinagogas conservadoras en este sector y una, que es la más antigua de Long Island, con más de 120 años. Ahora que estamos en Pesaj, empezamos con este problema desde Purim y fue cuando se dieron los primeros casos. Se cancelaron todas las celebraciones de Purim. La población de mayores de 70 años es más grande en las sinagogas, entonces debido a que se empezó a escuchar del riesgo de esta pandemia, se cancelaron todos los servicios de Shabat y de Purim.

-La comunidad judía, sus principales rabinos y la zona de Brooklyn sufrieron un duro golpe, con muchos muertos por el coronavirus. ¿Cómo se dio esta situación?
-La comunidad donde yo vivo no es muy grande, pero la comunidad de Brooklyn es mucho más vibrante y más grande. Entonces, como los contagios se dieron tan cercanos a la fecha de Purim, se hicieron las celebraciones de Purim, porque en esa época no se sabían exactamente cuáles eran los síntomas. Aquí estamos en invierno y decían que se parecía a una gripe, pero parecían síntomas normales del invierno. Entonces se hicieron las celebraciones de Purim y dado el nivel de alto contagio que tiene esta enfermedad, mucha gente terminó infectada. Y muchas personas, si tenían algún problema inmunológico, también desafortunadamente perdieron la vida.

-¿Hubo un aumento del antisemitismo, sobre todo en las redes sociales? Por acá se vieron casos culpando a los judíos o a Israel por la pandemia…
-En el Estado de Nueva York se estaba viendo un aumento del antisemitismo alrededor de Jánuca. Ocurrieron varios incidentes muy violentos y también se estaban presentando incidentes físicos violentos en el área de Brooklyn o al norte de Manhattan, donde hay una comunidad judía vibrante. Ahora el antisemitismo de ataque físico no se está viendo tanto. Pero de acuerdo a todos los estudios que hacen organizaciones como la ADL, la DAIA de Argentina o el Congreso Judío Mundial, se sabe que el nivel de antisemitismo se está generando mucho más en el mundo de Internet. Debido a que tenemos que estar distanciados socialmente, se está haciendo mucho uso de la tecnología y de medios como Zoom. Aquellos que acostumbraban a practicar antisemitismo, están aprendiendo a interferir las video-conferencias y están haciendo algo que se llama “Zoom-Bombing”, que es diseminar antisemitismo en las conferencias. Debido a la falta de cyberseguridad en las conferencias, logran hackear el sistema. Eso se está presentando cada vez más.
Por otro lado, en Long Island se tomó una iniciativa de formar un grupo de trabajo para luchar contra el antisemitismo y toda forma de odio y discriminación. Se llama “Unified Long Island”. Es la primera vez que se hace y eso demuestra el mensaje de los líderes y dirigentes políticos de acabar con el antisemitismo.
Finalmente, también ha aumentado la discriminación hacia la comunidad asiática, debido al discurso de odio en diferentes ámbitos políticos, donde se dice que el virus viene de china.

-¿La economía se está deteriorando como en el resto del mundo?
-Se está deteriorando en todas las partes del mundo. No todas las compañías tienen la capacidad de hacer el trabajo de manera virtual y de capacitar o tener los sistemas de seguridad para que se puedan hacer los trabajos virtuales, entonces el nivel de desempleo es impresionante. En Nueva York, los negocios se están cayendo, a pesar de que hay un plan financiero para reactivarlos, no es mucho lo que puede soportar todo un país. Por eso es importante mantener el aislamiento ahora, para que la curva se aplane y luego se pueda reactivar la actividad comercial. Porque si se hace antes de tiempo, lo que se espera es una segunda ola de contagio.
Por otro lado, no va a haber exámenes de graduación para los jóvenes y eso va a afectar los ingresos a las universidades.
La recesión va a ser muy dura y el tiempo para recuperarse será muy largo.

-¿Cómo cree que será el mundo cuando esta pandemia pase?
-Es muy difícil saberlo. Ahora estamos viendo como todos los países se están cerrando y generando el aislamiento social. El mundo está cambiando a todo nivel: las escuelas cerradas, los negocios cerrados y las noticias solo hablan del coronavirus. Hay dos aspectos: se está haciendo mucho más visible el sufrimiento de los otros, por la misma conexión de medios sociales. Vemos como se está viviendo en diferentes países. Pero también se ve cómo lo sufren nuestros vecinos, los más cercanos. Por ejemplo, cuando las escuelas cierran y una familia no tiene acceso a internet. Aquellos que no pueden trabajar desde casa, pierden su empleo. Estamos siendo conscientes de cómo esta pandemia está afectando a quienes viven a nuestro alrededor. Aquí en EEUU se nota mucho en los inmigrantes. También se visualizó la necesidad de ayudar a las personas mayores, que son las más vulnerables. Eso está generando el poder asumir un rol activo en ayudar y apoyar a quienes lo necesitan. Han aumentado los niveles de voluntariado.
La conciencia social puede que nos esté ayudando a unirnos como comunidad.
Tenemos que ser mucho menos egoístas y más humanos. En este Pesaj, tenemos que entender un nuevo concepto de Libertad, dejando el individualismo para poder estar mucho más unidos y podernos ayudar mutuamente. Aquí en las sinagogas estamos ayudando con los bancos de alimentos y todos tenemos que ver cómo podemos ayudar. Espero que haya una mayor conciencia de la interconexión que tenemos y que recordemos y valoremos los momentos en los que estamos juntos.

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Coronavirus. Con 149.000 casos, Nueva York se convierte en el rincón del mundo con más infectados

Agencia AJN.- El estado estadounidense tiene ahora más pacientes que cualquier otro país. El gobernador Cuomo dice que la epidemia parece estar estabilizándose. “Estamos aplanando la curva”, aseguró.

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Virus Outbreak New York

Agencia AJN.- Con más de 149.000 casos de coronavirus, el estado de Nueva York registró el miércoles más casos que cualquier otro país fuera de los Estados Unidos. El país norteamericano registró casi 2.000 muertes por la pandemia por segundo día consecutivo, lo que lleva el total de víctimas fatales a 14.695 en territorio estadounidense.

Estados Unidos es ahora el segundo país del mundo en número total de muertes por el virus, con un número de víctimas superior al de España, que ha sufrido 14.555 muertes. Aún no ha superado a Italia, cuyo número de víctimas asciende a 17.669.

El número total de casos en los Estados Unidos fue de unos 430.000. Después de Nueva York, el estado más golpeado por el virus hasta el momento es Nueva Jersey, con 47.000 casos. Luego viene Michigan (20.000), y después California (18.000).

Las últimas cifras de pacientes en Nueva York superan los 148.000 de España y los 139.000 de Italia, y mucho más alto que los números de China, el punto de origen del virus, que tuvo 81.000 casos.

El estado registró el miércoles un nuevo récord de muertes por coronavirus. Sin embargo, el gobernador neoyorkino Andrew Cuomo dijo que la epidemia parecía estabilizarse.

Cuomo dijo que 779 personas habían muerto en las últimas 24 horas, llevando el total de muertes en el estado de Nueva York de COVID-19 a 6.268. El anterior máximo, de 731, se había presentado el lunes. A pesar de esto, el gobernador dijo que, si bien persistió el aumento de muertes, la tasa de hospitalización está disminuyendo debido a las órdenes de confinamiento social.

“Estamos aplanando la curva”, dijo el gobernador a los periodistas. Además, agregó que, si la tasa continúa bajando, el sistema hospitalario se estabilizará en las próximas dos semanas, lo que “minimizará” la necesidad de hospitales temporales. Se han establecido hospitales móviles en Central Park, en un centro de convenciones y en un barco de la marina, entre otros lugares, para hacer frente a la afluencia de pacientes.

El lunes, el gobernador extendió el cierre de escuelas y negocios no esenciales en todo el estado hasta el 29 de abril, y volvió a pedir a los residentes que continuaran quedándose en sus casas a menos que fuera absolutamente necesario. “No es el momento de ser complacientes. No es un momento para hacer nada diferente de lo que hemos estado haciendo”, dijo Cuomo. “Estamos en medio de ello. No hemos pasado por eso. No se ha terminado”, agregó.

COVID-19 ha matado a casi 13.000 personas en Estados Unidos. El alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, dijo esta semana que el número de muertes en Nueva York podría ser mayor, porque muchas de las muertes que ocurren en los hogares, sin llegar a los hospitales, no se están contabilizando.

Mientras tanto, los datos preliminares publicados el miércoles mostraron que las comunidades latinas y afroamericanas de Nueva York estaban muriendo de COVID-19 a un ritmo mayor que los blancos. En Nueva York, los latinos constituyeron el 34 por ciento de las muertes, mientras que representan el 29 por ciento de la población. Por su parte, la población negra representa el 28 por ciento de las muertes, mientras que constituye el 22 por ciento de los habitantes.

Los blancos, que representan el 27 por ciento de las muertes, son el 32 por ciento de la población de la ciudad. “Siempre parece que los más pobres pagan el precio más alto. ¿Por qué es así?”, se preguntó Cuomo.

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