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Elecciones. Rabino Rojzman, desde EE.UU: “No creo ni que Trump sea Mussolini ni que Biden sea Maduro”

Agencia AJN.- En una entrevista con la Agencia de Noticias AJN, el rabino Mario Rojzman describió el clima que se vive en Estados Unidos en estas elecciones presidenciales. Indicó que al igual que en la Argentina, la política norteamericana vive “la elección más polarizada en la historia” y confirmó que los estadounidenses también quedaron divididos por la grieta. ” Si Trump fuera candidato en Israel, gana caminando”, indicó Rojzman, quien aclaró que “el 70% de los judíos estadounidenses van a votar a Biden”. También se refirió a la realidad de la comunidad judía y los efectos de la pandemia del COVID-19.

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Agencia AJN (por Martín Klajnberg).- El reconocido rabino argentino Mario Rojzman afirmó que la sociedad estadounidense quedó dividida por la “grieta” que generaron los candidatos presidenciales Donald Trump y Joe Biden y confirmó que Estados Unidos vive “la elección más polarizada en la historia”

En una entrevista exclusiva con la Agencia de Noticias AJN, el religioso comentó: “Si un judío dice que vota a Trump porque nunca Israel tuvo un mejor aliado, tiene razón, y si uno dice que vota a Biden porque cree que representa los valores judíos en una forma correcta, también tiene razón”.

Rojzman sostuvo: “No creo ni que Trump sea Mussolini ni que Biden sea Maduro”.

A continuación los tramos más destacados de la entrevista con el rabino Rojzman:

-AJN:¿Cómo describiría el panorama previo que se vivió a esta elección?
-MR:
No estoy diciendo nada nuevo si digo que es la elección más polarizada en la historia de los Estados Unidos modernos, si es que no en toda su historia. Como llama la atención en Argentina la grieta, acá también hay una grieta. Hay familias que han dejado de hablar de algunos temas, hay amigos que se han separado literalmente, y hasta tengo congregantes que decidieron no hablar del tema porque hay fanáticos de los dos lados. Esto tiene que ver con las características de los candidatos y con las agendas que presentan. Así como el coronavirus es una situación nueva, este modelo de hacer política americano es totalmente nuevo.
Un rabino ortodoxo sacó una “kzat halajá (ley judía)” diciendo que de acuerdo a la ley judía se puede votar por Trump porque hizo tales cosas, y después alguien le pregunta si se puede votar a Biden, que según dicen va a llevar plata a los palestinos… se crea toda una discusión en torno a qué es lo judaico. Eso es novedad en todo esto, porque ha llevado todo a los extremos más grandes.

-AJN: Dentro de la comunidad judía, ¿se replica esta polarización política o hay más tendencia hacia uno de los candidatos?
-MR:
Te voy a contestar con algo que es también nuevo. Si Trump fuera candidato en Israel, gana caminando, arrasando con los números, porque el israelí cree que Trump es el mejor candidato que Israel puede tener. Ahora, también judíos muy leales y fieles a Israel y al judaísmo no lo apoyan, las encuestas ya dijeron que el 70% de los judíos estadounidenses van a votar a Biden, y no porque no les importe Israel. Por primera vez, se hace tan evidente las dos agendas tan distintas. Entonces, desde lo comunitario, eso es también una novedad. Lo que de pronto parece ser tan importante para Israel, a gente a la que le importa Israel no le parece así, visto desde acá.

-AJN. ¿Cuánto influyó el antisemitismo de este último tiempo en la política de los Estados Unidos?
-MR:
Así como algunos sostienen que Trump fue el mejor presidente que pudo haber tenido Israel como aliado, otros van a contestar que en las alianzas de Trump aparecen grupos fascistas, racistas y antisemitas. Esas cosas vienen en combo, son así. Negar que las relaciones con Israel fueron importantísimas en la agenda de Trump sería tapar el sol con la mano, es innegable. Al mismo tiempo, hay que decir que dentro del campo de los seguidores “trumpistas” hay un grupo minoritario que antes era marginal y que ahora empieza a tener voz de extremistas, y al que se puede relacionar con un hecho como el atentado a la sinagoga en Pittsburg que es un paralelo al atentado a la AMIA, nunca antes pasó una cosa así. Esa paradoja de las políticas hacen que genuinamente el presidente sea un aliado de Israel, y un aliado de ciertos grupos como esos.
Yo creo que el judío que vota por un candidato no vota por un solo tema, sino por varios. Entonces, algún judío “trumpista” te dice que lo vota por Israel pero a lo mejor lo vota porque le gusta la plataforma económica, y otro te puede decir que vota a Biden porque le parece que los demócratas tienen sensibilidad social pero a la vez porque sabe que la bolsa nunca tuvo valores tan altos como con los demócratas. No hay una única forma de votar para los judíos. Si un judío dice que vota a Trump porque nunca Israel tuvo un mejor aliado, tiene razón, y si uno dice que vota a Biden porque cree que representa los valores judíos en una forma correcta, también tiene razón. Y ahí va a tener que elegir.

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-AJN: ¿Cuánto influyeron, si es que influyeron, los acuerdos de paz del último tiempo, con el sello de Trump, en los votos?
-MR:
Para nada quiero ser un ingrato y minimizar los acuerdos, que son importantísimos, pero ningún israelí murió por un arma de Bahrein, ni de los Emiratos, ni de Sudán. Todavía lo importante está por venir, y probablemente venga, en un Medio Oriente que está cambiando. No creo que haya traído más votos, porque sólo confirmó una política hacia Medio Oriente del presidente Trump que ha sido coherente.

-AJN: ¿Ve escenarios posibles, tanto con la victoria de uno como del otro? ¿Pueden implicar cambios significativos para la comunidad judía norteamericana?
-MR:
No, porque no creo ni que Trump sea Mussolini ni que Biden sea Maduro. Estados Unidos tiene una trayectoria democrática muy fuerte. Sí va a cambiar con uno como con otro lo que son los tratados, acuerdos, alianzas, eso sí va a pasar, pero no espero ninguna consecuencia dramática para la comunidad. Según quien suba van a haber cosas esenciales para unos y otros que van cambiar, pero para la comunidad no va a ser nada terrible. La gente sabe cómo es cada uno, qué tiene para ofrecer cada uno y cuál es su trayectoria. Fueron cuatro años de ver a uno, y han tenido 47 años para ver al otro partido.
Lo que sí es verdad es que hay gente antisemita y antisionista en los dos partidos. Lo que todavía está por verse es qué lugar, en un hipotético segundo mandato de Trump, tendría la recalcitrante derecha, y qué lugar va a tener en un mandato de Biden la feroz izquierda antisionista.

-AJN: ¿Cómo impactó el coronavirus en la comunidad?
-MR:
Cuando uno habla de coronavirus habla de dos cosas. La más importante es la muerte y enfermedad de personas, y en ese sentido desproporcionadamente han fallecido judíos ortodoxos por no obedecer a lo que las autoridades decían. Si alguien creyó que D’s lo iba a salvar del COVID-19, tuvo un problema teológico, porque vio morir a su rabino, y se cayó su teología y su hipótesis de que estudiar Torá iba a salvarlo. Hemos visto como en Nueva York en dos semanas se han muerto 50 rabinos que, convencidos, decían que no había que cerrar las casas de estudio porque D’s estaba con ellos.
La segunda cuestión en torno al coronavirus es la situación económica, y en ese sentido hubo al principio un salvataje importante. Todas las comunidades de Miami han aplicado un programa en el cual se les pagaba a todos su sueldo por tres meses, el gobierno ayudaba al funcionamiento total de la organización durante ese período. Eso nos ayudó a todos, y permitió que tanto el maestro como el jazán, el rabino y el de maestranza sigan con sus contratos. Eso es algo que la gente recuerda y valora. Está por verse cuánto espacio hay para una segunda ola, que ya está comenzando.
En lo que tiene que ver con las vidas, la comunidad judía ortodoxa fue de las más lastimadas por la enfermedad, dependiendo de la racionalidad de los líderes: donde hubo un rabino ortodoxo racional, que hay muchos, se ayudó a salvar la vida. Donde hubo rabinos que decían que estudiar una página del Talmud iba a proteger a sus seguidores del virus, hubo irresponsabilidad.
Ahora hay un plan de salvataje más para las comunidades, que es un profundo orgullo para el pueblo judío, de una organización de judíos multimillonarios que se juntaron para otorgar un préstamo a cinco años sin interés para poder mantener la vida de las organizaciones, siempre y cuando demostrasen a qué se iba a destinar el dinero. El pueblo judío tiene ese gen de la solidaridad, que empieza de judíos hacia judíos, pero que continúa hacia los no judíos también. Los hospitales de la ciudad siguen funcionando gracias a donantes judíos, y no son hospitales que atiendan exclusivamente judíos. El americano judío en general tiene la gimnasia del dar, el músculo de la solidaridad lo tiene bien desarrollado. El pueblo americano es un pueblo extremadamente generoso.

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Coronavirus. Polémica en Nueva York por masiva boda judía sin respetar el distanciamiento y sin máscaras

Agencia AJN.- El alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, anunció que multará a la comunidad de Satmar Kiryas Joel Hassidic por organizar la fiesta.

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Agencia AJN.- Una fuerte polémica se produjo luego de que trascendiera una multitudinaria boda judía realizada por un movimiento jasídico en la que se violaron todas las restricciones dispuestas para contener el coronavirus, ya que los asistentes no respetaron la distancia social y estuvieron sin máscara.

El caso provocó la reacción del alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, quien mantiene una fuerte pulsada con la comunidad judía ortodoxa y anunció que la comunidad de Satmar Kiryas Joel Hassidic recibirá una multa de 15.000 por la boda masiva sin máscara que organizó hace dos semanas en Brooklyn por incumplimiento de las regulaciones de la ciudad.

La boda, celebrada el 13 de noviembre, fue la de Joel Teitelbaum, nieto del Gran Rabino Aaron Teitelbaum, el jefe de la comunidad Satmar Hassidic de Kiryas Joel, en el estado de Nueva York.

Se llevó a cabo en Williamsburg, Brooklyn, donde también hay una gran comunidad Satmar Kiryas Joel, y donde el padre del novio es su jefe.

La semana pasada surgieron videos de las celebraciones masivas de la boda que mostraban a miles de hassidim parados hombro con hombro en las gradas, cantando, saltando y balanceándose juntos dentro del complejo de la sinagoga Satmar Kiryas Joel en Brooklyn.

La boda se organizó con gran secreto para evitar que los funcionarios del Estado y la ciudad de Nueva York los detectaran.

“Parecía haber un esfuerzo real por ocultarlo, lo cual es absolutamente inaceptable. Habrá una citación por 15.000 dólares inmediatamente para ese sitio, y también podría haber consecuencias adicionales”, dijo de Blasio a Spectrum News NY1 el lunes.

Las dos ramas de la comunidad jasídica de Satmar son las dinastías jasídicas más ricas del mundo con el mayor número de jasidim de cualquier grupo jasídico del mundo. En 2006, antes de que se produjera la división en la comunidad entre los dos hijos del difunto Gran Rabino Moshe Teitelbaum, se creía que la dinastía tenía más de mil millones de dólares en activos.

El lunes por la noche, se llevó a cabo otra boda Satmar en Kiryas Joel. No está claro cuántos visitantes asistieron al evento, aunque el Daily Beast informó que el estacionamiento de la sinagoga central estaba lleno a las 5 p.m.

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Estados Unidos. Con la elección de Blinken, Biden tendrá un confidente con profundas raíces judías

Agencia AJN.- El trabajo del Secretario de Estado entrante con el presidente electo se extiende durante décadas, y mientras los dos se enfrentaron a Israel por Irán, están guiados por el apoyo fundamental al estado judío.

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Agencia AJN.- Era el apogeo de la Segunda Intifada, y el enviado de la administración Clinton a Medio Oriente estaba desayunando en un comedor casi vacío del Hotel King David de Jerusalem.

Mientras tantos extranjeros evitaban la capital que se tambaleaba bajo una ola de atentados suicidas, Dennis Ross recuerda cómo dos huéspedes de los Estados Unidos se propusieron estar en el estado judío durante el tiempo de prueba y se unieron a él en el desayuno ese día: el senador Joe Biden y su ayudante de política exterior Antony Blinken.

“Biden pensó que era importante estar allí entonces, y Tony estaba con él,” Ross recordó a The Times of Israel mientras enfatizaba el grado en que, incluso 20 años después, el presidente electo de EE.UU. continúa marchando al mismo paso que el hombre que nominó el lunes para ser el próximo secretario de estado.

“Al igual que Biden, tiene un instinto emocional de apego a Israel”, dijo Ross, refiriéndose a las raíces judías y de refugiados de Blinken.

El bisabuelo del nominado, Meir Blinken, emigró a los EE.UU. a finales del siglo XIX desde Kiev, entonces parte del Imperio Ruso, ahora la capital de Ucrania, donde se destacó como autor de cuentos en yiddish, muchos de ellos sobre la vida de los judíos recién llegados a Norteamérica.

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Obama, de espaldas, con Biden y Blinken.

El padrastro de Blinken, Samuel Pisar, sobrevivió a los campos de concentración de Auschwitz y Dachau como huérfano y llegó a ser un destacado abogado que asesoró al presidente John F. Kennedy.

En un evento de campaña el mes pasado, Blinken recordó cómo su padrastro se enteró de que la Segunda Guerra Mundial había terminado. “Un día, mientras se escondían, escucharon un profundo ruido sordo, y mientras mi padrastro miraba hacia afuera, vio algo que nunca había visto antes. No la temida Cruz de Hierro, ni una esvástica, sino una estrella blanca de cinco puntas en un tanque”, dijo Blinken, según Jewish Insider.

“Y, tal vez de manera temeraria, se precipitó hacia ella. Él sabía lo que era. Y llegó al tanque, la escotilla se abrió, y un gran soldado afroamericano lo miró fijamente. Se arrodilló y dijo las únicas tres palabras que sabía en inglés, que su madre le había enseñado antes de la guerra: “Dios bendiga a América”.

El Subsecretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, llega al Capitolio en Washington, el 29 de septiembre de 2016, para testificar ante la audiencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado sobre Siria. (AP Photo/Jose Luis Magana)
״And en ese momento, el G.I. lo llevó al tanque, a la libertad, a América. Esa es la historia con la que crecí – sobre lo que es nuestro país y lo que representa, y lo que significa cuando los Estados Unidos se comprometen y lideran”, añadió.

En una entrevista con The Times of Israel el mes pasado, Blinken enfatizó cómo las lecciones del Holocausto también habían dado forma al “apoyo de toda la vida de Biden a Israel y su seguridad”.

“Cree firmemente que una patria judía segura en Israel es la mejor garantía para asegurar que nunca más el pueblo judío sea amenazado con la destrucción. Esa es una razón profunda por la que nunca se alejaría de la seguridad de Israel, incluso en momentos en los que podría estar en desacuerdo con algunas de sus políticas”, dijo Blinken.

Una fuerte, aunque honesta, relación entre EE.UU. e Israel

El candidato a secretario de estado compartía la visión del mundo de Biden, pero las conversaciones con los que conocen al diplomático de larga data revelan que Blinken bien podría haber estado hablando por sí mismo. “Lo más importante que hay que destacar es su estrecha y larga relación con el presidente electo”, dijo Ross, destacando el inmenso beneficio que Blinken disfrutará como secretario de estado cuando se reúna con los líderes mundiales que saben que el principal diplomático estadounidense habla en nombre del presidente y cuenta con el pleno respaldo del comandante en jefe.

Barack Obama, Joe Biden, Tony Blinken, Lisa Monaco,

Obama en el centro, con Biden y Blinken a los costados.

“Nadie ha trabajado más estrechamente con Biden desde principios de los años 90 que Blinken”, dijo Ross, que coincidió con Blinken durante los años de Clinton y Obama.

Después de servir con Biden en el Senado, Blinken se trasladó con él a la oficina del vicepresidente, convirtiéndose en su asesor de seguridad nacional. Blinken fue entonces promovido para convertirse en el asesor de seguridad nacional del presidente Barack Obama en 2013.

Pero la estrecha relación con Biden permaneció y se mostró plenamente en un episodio de 2014 frecuentemente contado. Presentó al embajador de Israel en los EE.UU. Ron Dermer llamando a Blinken en medio de la noche, desesperado por la ayuda americana para construir más baterías de defensa contra misiles Iron Dome, que estaban luchando para hacer frente a los continuos disparos de cohetes desde Gaza.

Blinken, en la entrevista con ToI, dijo que llevó el asunto a Obama y Biden en la Oficina Oval la mañana siguiente y recibió una respuesta de tres palabras de ambos: “Háganlo”.

Él y Biden trabajaron en los teléfonos durante el fin de semana y se las arreglaron para asegurar un cuarto de billón de dólares en fondos del congreso.

Ross dijo que es digno de mención que el nominado de Biden para secretario de estado elige a menudo destacar esa historia en las reuniones con los líderes judíos porque lo diferencia de otros en la Casa Blanca en ese momento que no simpatizaban tanto con la posición de Israel.

Eso no quiere decir que Biden lideraría una política que le da a Israel un pase libre para la construcción de asentamientos, a lo que Blinken dijo a The Times of Israel que Biden se opondría como parte de un esfuerzo más amplio para mantener viva la solución de los dos estados.

Blinken indicó que el proceso de paz no estaría entre las prioridades de la administración Biden, pero también aclaró que “ignorar a Israel-Palestina no hará que desaparezca”.

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En cuanto a Irán, “paso por paso”

Pero no es sólo Biden con quien se cree que Blinken trabaja tan bien. “No puedo pensar en nadie que haya trabajado con él que no lo vea como un completo profesional”, dijo Ross.

“Es un mensch por encima de todo”, dijo el vicepresidente ejecutivo de la Conferencia de Presidentes de las Principales Organizaciones Judías Americanas, Malcolm Hoenlein.

“Incluso cuando tuvimos desacuerdos, él fue capaz de escuchar y ayudar a facilitar la comunicación”, dijo Hoenlein, cuyo trabajo con Blinken también ha abarcado décadas.

Los desacuerdos a los que se hace referencia fueron en gran parte sobre el acuerdo nuclear con Irán negociado por la administración Obama en 2015 – mientras Blinken era subsecretario de Estado – y es probable que vuelvan al primer plano dado el deseo de Biden de volver a entrar en el acuerdo multilateral.

Blinken dijo al Times de Israel el mes pasado que un reingreso de EE.UU. requeriría que Irán primero volviera a consentir sus obligaciones bajo el acuerdo: “cumplimiento por cumplimiento”.

“Entonces trabajaríamos con nuestros aliados y socios para construir un acuerdo más largo y más fuerte”, dijo el candidato a secretario de estado en ese momento.

Pero esta estrategia parece equivocada para el gobierno israelí y sus aliados árabes en la región, junto con los republicanos y muchas de las principales organizaciones judías en los EE.UU. que quieren seguir manteniendo los pies de Irán en el fuego con las sanciones paralizantes establecidas por el presidente Donald Trump. Netanyahu y Dermer se han pronunciado públicamente en los últimos días contra el regreso de EE.UU. al acuerdo de 2015.

Blinken, a su vez, ha argumentado que aunque el Plan de Acción Integral Conjunto no se ocupaba de la hegemonía regional de Irán, sí trabajaba para frenar el programa nuclear de la República Islámica. Se ha lamentado de cómo ese progreso se invirtió desde que Trump se retiró del acuerdo en 2018. El Organismo Internacional de Energía Atómica informó a principios de este mes que después de mantener el cumplimiento del acuerdo nuclear hasta la salida de los EE.UU., Teherán ha enriquecido desde entonces 12 veces la cantidad de uranio que lo permitido por el PCJ.

La voluntad de aprender de los errores

“No hay duda de que las cosas serán diferentes [bajo Biden] que en los últimos cuatro años, pero [Blinken] estará abierto y responderá, como siempre lo ha estado, a las preocupaciones de la comunidad judía”, dijo Ross.

“Hay una honestidad intelectual en él, en el sentido de que no mantiene una posición si se da cuenta después del hecho de que no es la correcta”, añadió.

Tal ha sido el caso de la política de la administración Obama en Siria, que vio al presidente trazar una “línea roja” contra el uso de armas químicas por parte del presidente Bashar Assad que posteriormente no cumplió.

“Fallamos en prevenir una horrible pérdida de vidas. Fallamos en prevenir un desplazamiento masivo… y es algo que llevaré conmigo por el resto de mis días”, dijo Blinken a la CBS a principios de este año.

Blinken también ha criticado a la administración Trump por promover esa política de no intervención retirando gradualmente las fuerzas de EE.UU. de Siria.

“Es una visión del mundo basada en la importancia del liderazgo de EE.UU., creyendo que cuando no lideramos, se crean vacíos y el mundo se vuelve más peligroso”, dijo Ross. “Así es como Biden lo ve, y así es como [Blinken] lo ve”.

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