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España sigue perdiendo a sus judíos. Por José Antonio Zarzalejos

Se está produciendo un lento declinar de la presencia de comunidades de judíos españoles, apenas compensado por la llegada de otros procedentes de países latinoamericanos como Argentina y Venezuela, un fenómeno atribuible a distintas causas. No a un antisemitismo explícito, pero sí debido a la presión —de nuevo los jóvenes son el colectivo más afectado— que les reclama posicionamientos en torno a las políticas del Estado de Israel.

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No ocurre como en Francia, en donde el antisemitismo es explícito y motiva un auténtico éxodo de judíos hacia Israel y otros países. Pero en España aumentan los nacionales judíos, especialmente jóvenes, que se van a cursar estudios universitarios —cada vez en mayor porcentaje a universidades israelíes— que no regresan. Se establecen allí o en otros países. Este es un cambio de tendencia que confirman fuentes de la comunidad judía madrileña, que calculan el número de judíos entre los 40 y 45.000, sumados los españoles y los residentes. Están establecidos especialmente en Madrid, Barcelona, Melilla y Málaga. En las tres primeras ciudades funcionan colegios judíos —concertados— que, siguiendo el plan educativo general, se encargan de mantener la ‘identidad judía’, que consiste en el estudio de su religión, de la lengua hebrea y de la historia del pueblo judío, que incluye, naturalmente, el Holocausto.

Se está produciendo, en consecuencia, un lento declinar de la presencia de comunidades de judíos españoles, apenas compensado por la llegada de otros procedentes de países latinoamericanos como Argentina y Venezuela, un fenómeno atribuible a distintas causas. No a un antisemitismo explícito, pero sí debido a la presión —de nuevo los jóvenes son el colectivo más afectado— que les reclama posicionamientos en torno a las políticas del Estado de Israel, anatemizado por la extrema izquierda y, concretamente, por la hostilidad antiisraelí de Podemos e Izquierda Unida, que allí donde tienen implantación institucional se encargan de plantear de forma muy frecuente mociones contra Israel. Fuentes consultadas consideran que “nunca antes hubo más ruido contra Israel”, aunque esa especie de clamor no se corresponda con el sentimiento de la opinión pública.

En España, como en otros países, está cobrando fuerza la organización BDS Israel, acrónimo de boicot, desinversiones y sanciones al Estado de Israel, que promueve todo tipo de acciones antiisraelíes a nivel social e institucional. Esta campaña está en contacto con sectores de la extrema izquierda que, sin llegar a negar —como en otros estados europeos— el Holocausto, tienden a relativizarlo o banalizarlo, o aseveran que “Israel hace lo mismo con los palestinos”. Para defenderse de la militancia de BDS Israel, se ha constituido ACOM (Acción y Comunicación sobre Oriente Medio), que defiende al Estado israelí y sus intereses cuando estos son hostigados. Para marzo de 2018, ACOM había obtenido en los tribunales españoles hasta una veintena de sentencias favorables en sus impugnaciones contra mociones municipales que afectaban negativamente a empresas vinculadas con Israel. En la mayoría de los casos, los jueces han estimado la existencia de vulneraciones a los derechos constitucionales. ACOM también se encarga de difundir el mensaje de que el antisionismo es una forma de antisemitismo.

Este contexto político resulta especialmente incómodo a los judíos españoles, que se sienten nacionales de nuestro país pero que defienden el Estado de Israel sin perjuicio de que, en ocasiones, muestren puntualmente reparos a sus acciones y políticas. No entienden, sin embargo, que la mayoría de los medios no estén reflejando el acoso de las organizaciones terroristas palestinas en las zonas fronterizas y que, en general, haya un posicionamiento sistemáticamente crítico con el Estado de Israel.

Al mismo tiempo, estas fuentes constatan los flujos turísticos de israelíes y judíos de muy diversas nacionalidades hacia España. El destino principal es Cataluña, pero no solo. La creación en 1994 de Caminos de Sefarad ha puesto en valor histórico una red de juderías (a la que están adheridas hasta 20 ciudades españolas) y que es considerada una “buena iniciativa” para el turismo cultural en España y muestra así el componente histórico identitario judío de nuestro país. Ha llamado poderosamente la atención, sin embargo, que una de las ciudades que forman parte de esta red, Tudela, haya aprobado una moción para reclamar la ruptura de las relaciones diplomáticas entre España e Israel. Fuentes consultadas advierten de que si se mantiene esta moción, “la iniciativa cultural de Caminos de Sefarad habrá recibido un golpe de muerte”.

Los judíos españoles —como la inmensa mayoría de los judíos de cualquier país— son sionistas, es decir, defienden la existencia del Estado de Israel y, por tanto, el antisionismo implica una repulsa a un elemento definidor del judaísmo actual. Y de ahí proceden los problemas que la comunidad judía en España advierte en la actualidad y que explican el gradual éxodo de jóvenes universitarios hacia Israel. Una realidad silente que la izquierda española —especialmente la moderada, que secunda muchas veces sin demasiada reflexión las propuestas antiisraelíes de Podemos y de Izquierda Unida— debiera tener en cuenta. Porque una de las tragedias históricas de nuestro país ha consistido en la expulsión de los judíos y en la inquina que contra ellos han manifestado distintas instancias, entre ellas la propia Iglesia católica. Conviene recordarlo cuando en Europa, desde la extrema izquierda y desde la extrema derecha, la judeofobia y el antisionismo parecen estar rebrotando.

Fuente: blogs.elconfidencial.com
Agradecemos a Marina Durán Luna por la información.

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Opinión

La recuperación del cuerpo de un soldado desaparecido abre una breve pausa en la campaña electoral

Agencia AJN.- Por Roxana Levinson (Especial para AJN, desde Israel) En la tarde de ayer, Binyamin Netanyahu, volvió a ser primer ministro y dejó, durante algunas horas, de ser candidato. Fue debido al regreso a casa del soldado Zecharia Baumel, que estaba desaparecido desde la batalla de Sultan Yacoub, durante la Primera Guerra del Líbano, en 1982. La noticia volvió a poner a casi todos los israelíes del mismo lado, con sentimientos tan genuinos como encontrados.

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Netanyahu en Rusia

Agencia AJN.- En la tarde de ayer, Binyamin Netanyahu, volvió a ser primer ministro y dejó, durante algunas horas, de ser candidato. Fue debido a la noticia de la recuperación del cuerpo del soldado Zecharia Baumel, que estaba desaparecido desde la batalla de Sultan Yacoub, durante la Primera Guerra del Líbano, en 1982. De allí, de aquel combate en el Valle de la Bekaa, tampoco regresaron los soldados israelíes Yehuda Katz y Zvi Felman, que aún continúan desaparecidos.

La noticia volvió a poner a casi todos los israelíes del mismo lado, con sentimientos tan genuinos como encontrados.

Ayer, Netanyahu se encontraba en Moscú, donde recibió los objetos personales de Baumel – sus zapatos, parte de su uniforme – en un féretro envuelto en la bandera de Israel. Mientras tanto, en casa, todavía había quien cuestionaba si este operativo, tan sofisticado e impactante, no fue planificado para ser dado a conocer a la opinión pública apenas unos días antes de las elecciones.

“Es un disparate absoluto”, respondió Netanyahu. “Desde el momento en que Zecharia Baumel fue traído, se dio a conocer la noticia cuando finalizaron todas las pruebas necesarias para su identificación. La fecha no se estableció en base a las elecciones, sino a criterios operativos”, agregó.

El mandatario sostuvo que “aquí hubo un esfuerzo de inteligencia y diplomático conjunto de una fuerza inusitada. Esto es algo que me produce una gran emoción, a mí y a todos los ciudadanos de Israel”.

Por su parte, Benny Gantz no negó que pudiera existir tal posibilidad, pero se abstuvo de acusar a alguien o de generar alguna polémica que, en definitiva, pudiera funcionar como un boomerang.

“Comprendo la lógica que hay en el intento de conectar entre las dos cosas. Sin embargo, incluso si alguien pudo haberlo planificado para otro momento, eso no tiene importancia. Me alegra que se cierre un círculo. Los valores de nuestro compromiso mutuo son más importantes que la política”, señaló el excomandante en jefe de las FDI.

Para Benny Gantz, “el regreso de Zecharia Baumel es algo doloroso, pero al mismo tiempo satisfactorio, siempre hemos hecho todos los esfuerzos por traer a los soldados a casa. Tenemos un compromiso con todos los prisioneros, los desaparecidos y los caídos y con aquellos que quizás todavía están con vida, en Gaza. Es muy importante que sigamos actuando para ello. Comparto el dolor con la familia Baumel y los abrazo, ellos siempre están en nuestro corazón”.

De todos modos, poca gente entró en este juego. Los ciudadanos israelíes reaccionaron al impacto de la noticia con sorpresa y admiración y los veteranos volvieron a sentir abrirse aquella herida que dejó el tan cuestionado combate de Sultan Yacoub, que en su momento y durante muchos años fue centro de acaloradas discusiones y severas críticas por la forma como fue dirigido por la comandancia israelí, las fallas en la coordinación entre las distintas fuerzas en el terreno y la falta de información de inteligencia sobre la envergadura real del enemigo al que se estaban enfrentando.

En las últimas 48 horas, la controversia dio paso una sensación agridulce de tristeza y alegría, la polémica cedió el protagonismo al orgullo, al menos por un rato.

En declaraciones a Radio Nacional de Israel, Avi Rat, que fuera compañero de estudios y de armas de Zecharia Baumel, deja pasar unos cuantos segundos, suspira y responde que, desde que recibió la noticia, está “tratando de encontrar las palabras que puedan describir lo que siente”.

“Todo se mezcla, es como si alguien hubiese quitado un tapón y todo desborda, vuelve a salir a la superficie con fuerza, alegría, porque se acabó la incertidumbre, tristeza por la noticia”, explica Rat.

“37 años no son dos días, o dos semanas, sino dos generaciones y media. Nosotros acompañamos durante todos estos años a las familias de los desaparecidos, y también de los muertos. Porque hay que recordar que en esa batalla hubo más de 20 muertos y decenas de heridos. En un primer momento había 6 desaparecidos, que finalmente pasaron a ser 3. Nosotros vivimos con esta herida desde hace 37 años y ahora una parte de ella ha sido cerrada”.

Uno de los combatientes del combate de Sultan Yacoub, Hezi Shai, fue tomado como prisionero guerra en junio de 1982 y estuvo cautivo hasta 1985, cuando fue liberado en el marco del “Acuerdo Jibril”.

Preguntado acerca de cómo está viviendo este momento, Shai respondió: “En primer lugar, una sensación de alivio, por un soldado que es traído a casa para darle sepultura. Es una noticia dura, difícil, porque, en definitiva, es un compañero que hoy sabemos que ha muerto. Yo, desde el primer instante tenía confianza en lo que hacía el Ejército de Israel, en que seguía buscando, y en cómo lo hacía. Estoy seguro que seguirá haciéndolo respecto de otros desaparecidos”.

A lo largo de los años, ex prisioneros de guerra israelíes declararon en distintas entrevistas que, durante la tortura psicológica en las cárceles del enemigo, estaban seguros de que el carcelero estaba mintiendo cuando les decía que en Israel ya nadie se acordaba de ellos, que al Ejército ya no le importaba y ya no los buscaba. Incluso en los momentos de quiebre, esos en los que flaquean las fuerzas, se resistían a creerlo.

Hoy, 37 años después, esa presunción sigue siendo una certeza.

Baumel

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Hamás…otro año de violencia. Por Ilan Sztulman*

Agencia AJN.- Desde marzo de 2018, Hamás ha llevado a cabo unos 2.200 ataques contra mi país. La organización terrorista internacionalmente reconocida que gobierna Gaza ha lanzado 1.233 cohetes contra Israel y ha perpetrado tiroteos, bombardeos y campañas de incendios intencionales, dañando unos 8.649 acres de tierras israelíes.

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Agencia AJN.- Desde marzo de 2018, Hamás ha llevado a cabo unos 2.200 ataques contra mi país. La organización terrorista internacionalmente reconocida que gobierna Gaza ha lanzado 1.233 cohetes contra Israel y ha perpetrado tiroteos, bombardeos y campañas de incendios intencionales, dañando unos 8.649 acres de tierras israelíes.

Ha instigado disturbios masivos en la frontera, utilizando a civiles de Gaza como escudos humanos y a las masas como armas. Desde la usurpación de la Franja de Gaza en 2007 cuando la misma se encontraba bajo control de la Autoridad Palestina, Hamás ha lanzado más de 30 mil cohetes hacia Israel y ha provocado tres enfrentamientos militares en 2008, 2012 y 2014.

Cientos de millones de dólares llegan a Gaza como parte de la ayuda occidental y árabe. Hamás ha utilizado el dinero para construir decenas de túneles terroristas transfronterizos, gastando unos 90 millones de dólares sólo en 2014, según el Wall Street Journal. Para resaltar la tragedia, por cada uno de sus túneles terroristas, podría haber construido 86 viviendas, 19 clínicas médicas o seis escuelas en Gaza.

No es la falta de dinero la causal de los males de Gaza; es Hamás y su razón de ser de perpetuar el terrorismo y atacar a Israel.

Estos hechos ponen de manifiesto la brutalidad de Hamás, no sólo contra los israelíes, sino también contra sus propios ciudadanos. Cuando los habitantes de Gaza, hartos de la corrupción de Hamás, protestaron contra el régimen, Hamás aplastó esas protestas violentamente y sin piedad alguna. En respuesta a un video en el cual se ve a las fuerzas de Hamás reprimiendo las manifestaciones, Hussein al-Sheikh , un confidente cercano del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, tuiteó: “son las bandas de Hamás las que están aterrorizando y reprimiendo a los hambrientos en la Franja de Gaza”. Las protestas en Gaza contra Hamás recibieron una cobertura extremadamente pequeña en los medios de comunicación occidentales.

Los civiles de la franja de Gaza están siendo tomados como rehenes por las organizaciones terroristas islamistas radicales, que toman a Gaza como un bastión militar, una plataforma para lanzar cohetes y un depósito de almacenamiento de armas. De hecho, en reiteradas ocasiones, Hamás ha almacenado y disparado armas contra Israel desde el interior de escuelas, mezquitas y hospitales, poniendo deliberadamente en peligro la vida de los civiles de Gaza.

Este nuevo ataque violento del mes de marzo contra Israel sigue la trayectoria de violencia de Hamás, construida a lo largo de décadas. El 26 de marzo, un cohete lanzado desde Gaza arrasó totalmente la vivienda de la familia Wolf en el centro de Israel, hiriendo a siete personas, entre ellas un bebé y un niño pequeño. Este ataque estuvo precedido por los cohetes lanzados hacia la ciudad de Tel Aviv.
Ha pasado un año desde que Hamás comenzó a organizar sus disturbios en el marco de la” Marcha del Retorno “(para los palestinos, la “Marcha del Retorno” es un eufemismo de “Destrucción de Israel”). Ahora, Hamás está amenazando a Israel con una nueva ronda de protestas violentas en la frontera que, si se asemejan a las del pasado, serán incentivadas por tiroteos, ataques con granadas, incendios premeditados, quema de neumáticos y otros tipos de violencia. El objetivo de los disturbios es derribar la valla fronteriza y atacar a las ciudades y comunidades israelíes, con la manifiesta intención de asesinar y secuestrar a civiles.

Frente al terror de Hamás, Israel tiene un derecho legítimo de defender su territorio y a sus ciudadanos, y de hecho debe hacerlo. De ello dependen las vidas de los habitantes que viven cerca de la frontera con Gaza y, de hecho, en todo Israel.

Lamentablemente, la ideología radical de Hamás, con su cínico abuso de la población de Gaza y su perpetuo estado de agresión contra Israel, es el obstáculo clave para la estabilidad. Si la comunidad internacional es sincera en su deseo de ayudar a los palestinos de Gaza, debe presionar al culpable de la violencia: ¡Hamás!

Israel procura tener una frontera tranquila con la Franja de Gaza y prevé un futuro de estabilidad y paz con sus vecinos. Sin embargo, mientras Hamás siga dedicando todos sus esfuerzos a destruir a Israel en lugar de servir a su propio pueblo, la paz quedará opacada por la violencia.

*Embajador de Israel en la Argentina (Especial para AJN).

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