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Israel

Israel: Una organización política de derecha “rediseñó” la bandera

AJN.- SOS Israel modificó la insignia en protesta por la decisión del Gobierno en avanzar en la negociación de los territorios con los palestinos.
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Una organización de derecha de Israel decidió modificar el diseño de la bandera del Estado hebreo, incluyendo en lugar de la estrella de David la imagen de la yeshiva (escuela religiosa) Neve Dkalim, destruida por los palestinos luego de la retirada de Israel de la Franja de Gaza en 2005. 
Sobre el nuevo diseño, creado por el artista Aharon Shabo, aparece la inscripción “60 años del Estado de Israel”, y otra leyenda abajo que dice: “La destrucción de 35 años de asentamientos en Gush Katif”.
“SOS Israel”, la organización que propuso la nueva insignia, informó que la decisión de rediseñar la bandera israelí fue motivada por la intención del Gobierno de continuar con la entrega de territorios y de dividir Jerusalem.
La nueva bandera será distribuida en todo el país, junto con estampillas con la inscripción “No olvidaremos ni perdonaremos”. 
La imagen de la insignia aparece en la revista “Nuestro Israel” y será distribuida en varias sinagogas a partir del viernes.
El artículo principal de la publicación es una entrevista con el profesor Hillel Weiss, quien instó a los israelíes a no celebrar el Día de la Independencia de manera convencional y no exhibir la bandera del país como protesta por las intenciones del gobierno de ceder más territorios.
PB-GT

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Economía

Amazon comenzó a operar oficialmente en Israel

Agencia AJN.- El gigante de comercio electrónico, Amazon, comenzó oficialmente sus operaciones en Israel el domingo por la noche, ofreciendo entregas locales a clientes de varias marcas israelíes.

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Agencia AJN.- El tan esperado lanzamiento del sitio web, solo en inglés por ahora, proporcionará su programa de entrega local a vendedores profesionales con inventario en Israel que ofrecen envíos estándar de tres a cinco días. Se espera que el sitio web en idioma hebreo se publique en las próximas semanas.

Los consumidores israelíes que inician sesión en el sitio web de Amazon son recibidos por los principales vendedores locales, que ofrecen productos electrónicos, ropa, productos de cocina y otros artículos de consumo. Los compradores también pueden comprar marcas locales a precios indicados en shekels.

Las marcas locales que aprovechan los servicios de entrega local de Amazon incluyen Electra, Adika, SeboCalm, Shomrat Hazorea y 019mobile.

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El lanzamiento coincide con la oportunidad para los consumidores israelíes de comprar regalos para celebrar el Año Nuevo judío.

Para enviar productos a clientes israelíes, Amazon permitirá a los vendedores manejar entregas a través de sus transportistas preferidos.

En 2018, las ventas netas anuales de Amazon aumentaron un 31 por ciento, llegnado a 820,3 mil millones de shekels (232,9 mil millones de dólares), con ingresos por ventas de productos que alcanzaron casi los 500 mil millones de shekels. El mes pasado, la compañía anunció que las ventas netas aumentaron un 20 por ciento en el segundo trimestre, en comparación con el de 2018.

El gigante minorista emplea a casi 650,000 empleados de tiempo completo y de medio tiempo en todo el mundo, además de contratistas independientes y personal temporal.

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Israel

Opinión: ¿Los últimos días de Netanyahu? *Por Shlomo Ben-Ami

Agencia AJN.- Por fin, Israel dio un paso para alejarse del abismo nacionalista‑religioso al que lo estuvo conduciendo el primer ministro Binyamin Netanyahu. En la elección parlamentaria del 17 de septiembre (segunda que se celebra en el país en cinco meses), la “coalición natural” entre el partido Likud de Netanyahu, grupos judíos ortodoxos y facciones protofascistas no consiguió alcanzar el umbral de 61 escaños que hubiera permitido a Netanyahu formar otro gobierno.

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PRIME MINISTER BENJAMIN NETANYAHU

Agencia AJN.- Para Netanyahu, que pasó 13 años en el poder, esta elección sólo tuvo que ver en parte con su proyecto político nacionalista. Su principal objetivo era reproducir la única coalición que podría otorgarle inmunidad parlamentaria contra el juicio político que se cierne sobre él por acusaciones de fraude, soborno e incumplimiento de los deberes de funcionario público.

Netanyahu, luchando literalmente por su libertad, ignoró las normas de conducta jurídicas y éticas para una campaña. En primer lugar, se comprometió imprudentemente a anexar el valle del Jordán (parte de Cisjordania) sin ninguna evaluación estratégica de las consecuencias. Además, propuso un proyecto de ley que hubiera permitido a activistas del Likud colocar cámaras en los centros de votación; fracasada la moción, el Likud aseguró que los partidos de oposición estaban tratando de robarse la elección. En tanto, la página del primer ministro en Facebook advertía a sus partidarios que los árabes israelíes “quieren aniquilarnos a todos”.

Además, Netanyahu llamó a la población a boicotear el canal de televisión más popular de Israel por producir una serie “antisemita” sobre el secuestro y asesinato de un adolescente palestino a manos de extremistas judíos en 2014. En realidad, su propósito era evitar que el canal emitiera filtraciones relacionadas con la investigación penal que se le lleva adelante.

En su desesperación por ser reelecto, Netanyahu también agitó irresponsablemente las tensiones regionales con el objetivo de reforzar su reputación de ser el “Sr. Seguridad”. Los ataques israelíes contra blancos iraníes en Siria e Irak aumentaron exponencialmente de un día para el otro con abundante cobertura mediática (contra el consejo de los militares, que siempre han recomendado mantener la opacidad en estos asuntos).

Para colmo de osadía, Netanyahu consideró posponer todo el proceso electoral iniciando una guerra total contra Hamas en Gaza, algo que siempre había sido renuente a hacer. Felizmente, el jefe del Estado Mayor Conjunto israelí, Aviv Kohavi, y el fiscal general Avichai Mandelblit bloquearon la iniciativa, ya que según sostuvieron, Netanyahu no puede iniciar hostilidades sin seguir el debido proceso legal. En tanto, Netanyahu habló con Trump sobre un tratado de defensa entre Estados Unidos e Israel, una idea absurda, a la que todo el aparato de seguridad siempre se opuso, porque limitaría la libertad de acción de Israel.

Lamentablemente la conflictiva escena política de Israel y su sistema electoral absurdamente proporcional casi nunca producen resultados decisivos, y una vez más el país enfrenta un período de parálisis política. La alianza Azul y Blanco de Benny Gantz (una amalgama reciente de partidos de centroderecha liderada por tres ex jefes del Estado Mayor Conjunto) obtuvo una cantidad similar de escaños en el Likud. Pero no podrá formar una coalición alternativa viable con la disminuida izquierda del Partido Laborista y de la Unión Democrática (que incluye el nuevo partido del ex primer ministro Ehud Barak) y la Lista Unida Árabe.

Incluso si estos partidos fueran mayoría, se necesitaría un acto dramático de coraje político para que tres exgenerales armen gobierno con un partido árabe formado por grupos antisionistas e islamistas. Pero excluir a la Lista Unida del proceso de formación de coalición sería un error imperdonable. Estas facciones parlamentarias árabes representan un deseo genuino dentro de la minoría árabe israelí (que comprende el 20% de la población y en la actualidad pasa por un importante proceso de “israelización”) de formar parte de un proyecto político plenamente israelí basado en la gobernanza democrática y en poner fin a la política de la xenofobia y la incitación.

La cuestión se complica todavía más porque la salida del atasco postelectoral pasa por el partido Yisrael Beitenu de Avigdor Lieberman. Lieberman, un cínico de la política famoso por sus estallidos contra los árabes y por su fervor anexionista (él mismo vive en un asentamiento en Cisjordania), logró casi duplicar la cantidad de escaños obtenidos por su partido. Para ello, prometió que sólo aceptará formar parte de un gran gobierno de unidad nacional con el Likud y Azul y Blanco, pero sin los partidos ortodoxos y la ultraderecha mesiánica. Azul y Blanco terminó secundando la propuesta de Lieberman, pero con una condición crucial: no compartirá el poder con un Netanyahu procesado.

De modo que la batalla política ahora se centrará en la pregunta clave de esta elección: ¿Netanyahu, sí o no? ¿Cumplirá Azul y Blanco su promesa? ¿Hallarán los miembros del Likud el coraje para desbancar a su líder (algo que debería ser más fácil ahora que su hechizo está claramente roto)?

Nunca hay que subestimar el ingenio de los políticos israelíes para eludir los principios que profesan. Una salida del atasco podría ser la gran coalición de Lieberman, pero con rotación del cargo de primer ministro entre Gantz y Netanyahu, por la que el primero encabece el nuevo gobierno durante los primeros dos años del mandato mientras Netanyahu se ocupa de sus problemas con la ley. Pero esta es sólo una de muchas opciones creativas que pueden aparecer en los próximos días.

Es evidente que esta elección no ha sido una victoria para el campo israelí de la paz, ni tampoco para la centroizquierda. Cualquiera sea el gobierno que surja, no resucitará la solución de dos estados, hoy prácticamente muerta, y lo más probable es que lance una campaña militar a gran escala contra Hamas en Gaza (algo en lo que coinciden los dos partidos principales). También es probable que apoye el “acuerdo del siglo” del presidente estadounidense Donald Trump, un plan para fortalecer la economía palestina al que previsiblemente los palestinos no se sumarán.

Sin embargo, el resultado de la elección es un alivio, y está bien sentirlo como un soplo de aire fresco. Los votantes israelíes frenaron el descenso del país hacia una teocracia xenófoba (ojalá no sea sólo en forma temporal). Además, no es logro menor haberle puesto un alto a Netanyahu, con sus modos imperiales y su política divisiva de odio e incitación.

Quizá el poeta nacional israelí Nathan Alterman hubiera descrito el resultado como una “alegría de pobres”, título del que tal vez sea su libro más famoso. Pero en un país otra vez absorto en la negociación política, en medio de un aumento de tensiones regionales, hay que ver cuánto durará la euforia, y si Netanyahu verdaderamente abandonó la escena política.

Por: Sholomo Ben-Ami
Fuente: Project Syndicate
Traducción: Esteban Flamini

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