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Pesaj y las elecciones de AMIA

AJN.- El comienzo de la festividad ha sido providencial este año para todos aquellos que de una manera u otra participan de la vida política interna de nuestra comunidad luego de los comicios en la mutual. Tras este lapso, continuarán las conversaciones que terminarán en la elección del próximo presidente. Por el licenciado Eduardo Alberto Chernizki.
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Luego de cuatro semanas de intensa actividad, la comunidad judía de Buenos Aires y sus alrededores, al igual que las del resto del mundo, comenzó a celebrar Pesaj, la festividad del calendario hebreo que conmemora el Éxodo de Egipto del pueblo de Israel hace aproximadamente 3.200 años.
Denominada genéricamente "la fiesta de la libertad", esta Pesaj tiene una duración en los países de la diáspora de ocho días, de los cuales los dos primeros y los dos últimos son festivos y los cuatro intermedios semifestivos.
Pero, en realidad, la celebración de Pesaj comienza un día antes, cuando en las casas se elimina todo alimento jametz, leudado, por medio de una ceremonia que se realiza en cada hogar. Este año, por ser Shabat el día anterior al inicio de Pesaj, ese ritual se realizó el día jueves después de la puesta del sol.
Podríamos decir, que el comienzo de Pesaj este año ha sido providencial para todos aquellos que de una manera u otra participan de la vida política interna de nuestra comunidad.
Pues como decimos más arriba, las cuatro semanas que lo antecedieron fueron de una gran actividad debido a las elecciones de la AMIA efectuadas el pasado domingo 13 de abril, y de las reuniones que se iniciaron, casi de inmediato, de conocerse el resultado que arrojó el sufragio de los asociados.
Como toda elección de una entidad central de nuestra comunidad, el período preelectoral generó disidencias y algunos enojos entre dirigentes, tanto de una misma agrupación o movimiento como entre quienes disputaban los cargos a elegirse.
Luego del escrutinio, con los resultados a la vista, y de los festejos, la tarea de los dirigentes comunitarios no culminó.
Los que triunfaron, como no obtuvieron la mayoría absoluta, debieron comenzar a elaborar su estrategia para que la nueva comisión directiva refleje lo ocurrido, y entre los que perdieron, además de gestionar como han de insertarse en la próxima conducción, iniciaron su evaluación de por qué les pasó lo que les pasó, y no es aventurado imaginarnos que en algunos casos se habrán producido, lo que popularmente denominamos "pase de facturas".
Toda esta situación, lógica sin lugar a dudas, de alguna manera se sumió en una especie de letargo a partir del viernes pasado, pues había que celebrar Pesaj, lo que seguramente ha sido también aprovechado por la dirigencia para reflexionar tanto sobre el resultado que obtuvieron en la elección como respecto a las disidencias y enojos, la gran mayoría de los cuales son consecuencia de el calor propio que produce una campaña electoral en la cual cada uno de los participantes desea lograr el máximo apoyo para la lista electoral que integra.
En las leyes que regulan la celebración de Pesaj, que en las dos primeras noches durante el Seder (el orden en el cual se relata lo acaecido en Egipto hace aproximadamente 3.200 años) debemos inducir a los niños a que pregunten sobre cada cosa que no entienden o les llama la atención a la vez que explicarles el sentido de que todos debemos sentir como si hubiéramos participado del Éxodo.
Esta indicación obliga, cada año, a quien dirige el Seder a reflexionar profundamente para dar respuestas y explicaciones que movilicen a los niños, y -por qué no-  también a los adultos.
La elección del pasado domingo 13 de abril fue una demostración de cómo funciona la democracia en la AMIA, con una asistencia récord respecto a las que se realizaron en las últimas dos décadas.
Esto debe ponderarse a la vez que tomarse como parámetro de que es lo que desean los asociados, y permitirnos reflexionar sobre la importancia de mantener una comunidad unida, dejando de lado las disidencias y enojos que sólo dividen y no permiten un trabajo mancomunado en bien de todos.
EACh-GT

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Israel

Un incendio en el Muro de los Lamentos fue apagado: No hubo heridos

Agencia AJN.- El hecho ocurrió en los túneles adyacentes y según se informó no hubo heridos ni el lugar se vio afectado. Las velas encendidas comenzaron con el fuego que fue apagado por los presentes.

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Muro de los lamentos sucot

Agencia AJN.- Este miércoles por la noche se produjo un incendio en el Muro de los Lamentos como resultado del encendido de velas en los túneles ubicados en la ciudad vieja de Jerusalem.

Las personas presentes apagaron el fuego rápidamente, sin que nadie sufriera heridas, los túneles y el muro tampoco se vieron afectados.

Este miércoles es un día particular para la religión judía mientras se realiza un importante rezo frente al Muro de los Lamentos en Jerusalem.

Una gran multitud se congregó en el muro de la ciudad vieja para rezar y celebrar la festividad de Sucot.

Se calcula que más de 40.000 personas asistieron a la ceremonia del Birkat Cohanim durante este miércoles en el Muro.

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Israel

Efemérides. Un día como hoy nacía David Ben Gurión

Agencia AJN.- David Ben Gurión -líder sionista y primer jefe de gobierno del Estado de Israel, el que más tiempo ocupó el cargo: 13 años- nació como David Green en Plonsk, Polonia, el 16 de octubre de 1886, y se educó en una escuela hebrea fundada por su padre, un ardiente sionista.

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Agencia AJN.- David Ben Gurión -líder sionista y primer jefe de gobierno del Estado de Israel, el que más tiempo ocupó el cargo: 13 años- nació como David Green en Plonsk, Polonia, el 16 de octubre de 1886, y se educó en una escuela hebrea fundada por su padre, un ardiente sionista.

A los 17 años, Ben Gurión se convirtió en sionista y se unió al grupo socialista Poaléi Tzión.

En 1906 inmigró a la Tierra de Israel, trabajó como obrero en asentamientos agrícolas, se interiorizó en la política y la polémica sionista y ayudó al establecimiento del grupo judío de autodefensa Hashomer.

En 1912 empezó a estudiar Derecho en Estambul, pero el estallido de la Primera Guerra Mundial condujo a su deportación por parte de las autoridades otomanas, junto con otros prominentes sionistas.

Ben Gurión pasó los años de la guerra en los Estados Unidos, donde se casó con Paula Monbesz, una compañera sionista, y fue activo en la formación del ala local del sionismo laborista.

Regresó a la Tierra de Israel como soldado de la Legión Judía, una unidad del ejército británico creada por Zeev Jabotinsky.
En la década del ’20, Ben Gurión fue electo secretario general de la Histadrut (Confederación General del Trabajo), función que consideraba como una potencial base de poder para la realización de los objetivos sionistas.

Ejerció hasta 1935 y la convirtió en mucho más que una organización gremial: una institución global política, social y económica con su propia red de fábricas, corporaciones de desarrollo, marcos culturales y servicios de salud.
La Histadrut brindó la infraestructura económica, social y política del Estado en formación.

Ben Gurión jugó luego un papel preponderante en la fusión de Ajdut Haavodá y Hapoel Hatzair en Mapai, que se convirtió en el partido de gobierno durante las primeras décadas del Estado, con él a la cabeza.

Su actitud hacia el socialismo era pragmática, buscando el logro simultáneo de las metas nacionales y socialistas.

Hacia 1935, el sionismo laborista se había convertido en la facción más importante del movimiento sionista y Ben Gurión ocupó el puesto clave de presidente del Ejecutivo de la Agencia Judía -el «cuasi gobierno» de los judíos en la Tierra de Israel- hasta 1948, cuando se estableció el Estado.

Durante estos años guió el curso de la historia sionista y moldeó el carácter del Estado judío.

Basándose en una plataforma política que combinaba visión con pragmatismo, Ben Gurión abandonó la política sionista oficial de cautela y gradualidad para adoptar una firme línea activista.

Su estrategia durante la Segunda Guerra Mundial, entre las restricciones británicas a la inmigración judía y el asentamiento y el hecho que Gran Bretaña combatiera contra la Alemania nazi, fue resumida en su afirmación de que los sionistas «combatirían en la guerra como si no existiera el Libro Blanco y combatirían el Libro Blanco como si no hubiera guerra».

Después de la contienda, Ben Gurión desafió la autoridad británica: organizó una masiva inmigración y estableció fronteras para el Estado judío, creó asentamientos en todas partes del país, impulsó el desarrollo de una capacidad de defensa judía y presionó por la adquisición de armamento pesado -artillería y aviones-, mientras otros hablaban de una infantería liviana.

En 1948, como jefe del Gobierno Provisional, proclamó el establecimiento del Estado de Israel y el comienzo del «crisol de los exilios», movimientos de osadía y visión que llevaron a la realidad eventos de magnitud histórica.

En los primeros años del Estado, el fuerte y carismático liderazgo de Ben Gurión condujo a olas de inmigración masiva que duplicaron la población del país e invirtió la mayor parte de los limitados recursos de la nación en su integración; aseguró zonas distantes, construyendo asentamientos en la periferia; e instituyó una educación universal sobre la base de un sistema escolar público apartidario.

Como ministro de Defensa, planificó y llevó a cabo la tensa transición de las organizaciones clandestinas a un ejército regular, la Fuerza de Defensa de Israel.
Posteriormente encabezó proyectos nacionales como la «Operación Alfombra Mágica» (transporte aéreo de los judíos del Yemen), la construcción del Acueducto Nacional e innovadores proyectos de desarrollo regional.

En la arena internacional, Ben Gurión puso su carrera política en juego para lograr la aprobación del muy controvertido acuerdo de reparaciones con Alemania Occidental y sacó a Israel del bloque de las naciones no alineadas para adoptar una orientación pro occidental, lo cual sentó las bases para una alianza estratégica con Francia y Gran Bretaña, que fortaleció a Israel en las esferas diplomática, económica y militar en los años ’50.

En 1953, agotado por años de intenso servicio público, Ben Gurión renunció al gobierno por dos años y se estableció en el kibutz Sde Boker, en el sureño desierto del Néguev que soñaba poblar.

Luego de las elecciones de 1955 volvió a ser primer ministro y reafirmó la política de defensa: abogó por una respuesta más resuelta al terrorismo y adoptó una estrategia basada en una estrecha cooperación con Francia, que duró más de una década.

La Campaña del Sinaí, en 1956, logró suspender los actos de sabotaje y terrorismo contra los poblados en el Sur y levantó el bloqueo a la navegación israelí en el mar Rojo, a pesar de que Israel finalmente se retiró de ese territorio, bajo presión internacional.
En 1963, Ben Gurión renunció una vez más al gobierno, en protesta por los aspectos morales de un fiasco de inteligencia ocurrido en 1954, y puso fin a casi tres décadas de liderazgo.

Hizo un intento de regreso a la vida pública en 1965, con su apoyo una reforma electoral y la formación de un nuevo partido, Rafi, que obtuvo sólo 10 escaños en las elecciones.
Permaneció cinco años como miembro de la Knéset (Parlamento israelí) y se retiró definitivamente de la vida pública a los 84 años.
Ben Gurión -una de las figuras más influyentes del sionismo moderno- falleció en 1973 y fue sepultado en Sde Boker.

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