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Opinión

“Anular el acuerdo nuclear iraní haría más daño a Israel”. Por Sal Emergui*

Agencia AJN.- Entrevista al prestigioso investigador israelí de origen iraní del Centro Ezri para Estudios del Golfo Pérsico e Irán de la Universidad de Haifa, Meir Javedanfar, en la que advierte a Trump y Netanyahu de que anular el pacto nuclear sería un error.

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Agencia AJN.- La voluntad del presidente estadounidense, Donald Trump, de retocar o anular el acuerdo nuclear iraní ha sido aplaudida por el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu pero no por Meir Javedanfar que sentencia: “El interés de Israel es que este acuerdo se mantenga. No es sólo mi opinión sino también del ejército según algunas informaciones”.

Este prestigioso investigador israelí de origen iraní del Centro Ezri para Estudios del Golfo Pérsico e Irán de la Universidad de Haifa y profesor en el IDC de Herzliya abandonó su Teherán natal en 1987. Sin ocultar su oposición al régimen iraní, Javedanfar advierte a Trump y Netanyahu de que anular el pacto nuclear sería un error.

-¿Qué balance hace del acuerdo firmado en 2015?
Según el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) e informaciones de los servicios de Inteligencia de EEUU e Israel, Irán lo está cumpliendo. Es un buen acuerdo para parar el programa nuclear de Irán en 15 años. El sistema de inspección sin precedentes de la OIEA en Irán ayuda a la seguridad a Israel y la comunidad internacional. Nos da más información porque los inspectores supervisan también canales de adquisición de elementos para su programa nuclear. Lo que hizo Trump sólo muestra a los más conservadores en Irán que no se puede llegar a un acuerdo con EEUU. Daña la seguridad de Israel y del mundo porque con el enemigo a veces tienes que llegar a un pacto y la credibilidad es muy importante. Si EEUU no lo certifica, los iraníes se dirían: Cuando no cumplimos, nos quiere castigar y cuando cumplimos también por lo no se puede confiar en EEUU.

-¿Y las sanciones contra la Guardia Revolucionaria (GR) iraní?
En este aspecto, estoy de acuerdo con Trump. Hay que aislar a este grupo porque es un peligro para la región y para Israel además de que vulnera los derechos humanos. Por desgracia, al centrarse en el acuerdo nuclear, no se habla de la GR.

-¿Qué opina de la renovada campaña de Netanyahu?
Respecto a la GR, está muy justificada. Antes de la guerra, Irán no tenía más que 100 soldados en Siria y ahora tendrá 20.000 aliados de milicias chiíes cerca de nuestra frontera. Es un auténtico y preocupante peligro. Como los misiles de Irán ya que sigue diciendo que quiere destruir a Israel.

-¿Y sobre el acuerdo nuclear?
Organismos de seguridad israelíes no están de acuerdo con su valoración. Según ‘Jerusalem Post’, quieren que se mantenga el acuerdo. Sabemos que no se anulará. Un acuerdo es un acuerdo. Irán no tiene motivo alguno para querer renegociarlo ni podemos forzarle a hacerlo.

-Quizá Trump piensa que sí…
Las nuevas sanciones no serán muy fuertes. Trump está creando divisiones en la comunidad internacional poniendo a los europeos al lado de Irán. Con Obama, el grupo 5+1 estaba contra Irán. Cancelar el acuerdo significaría que Irán no volvería a firmar un acuerdo con EEUU y aumentaría la tensión en la zona. Perderíamos la inspección de su programa nuclear y el apoyo de las potencias europeas. El acuerdo funciona así que no lo toquen. Anularlo haría más daño a Israel.

-Netanyahu denunció ante Putin y Trump “la consolidación militar iraní en Siria”.
Israel no permitirá que 20.000 milicianos chiíes se queden en Siria y que Irán construya un puerto allí. Es posible que pueda causar una guerra con Irán. Pero también puede venir de un nuevo enfrentamiento con Hizbulá. En el 2006, disparó 6.000 misiles contra Israel. Ahora con 100.000 en su poder causaría varios miles de muertos israelíes. Como respuesta, Israel quizá no se limite a atacar a Hizbulá en el Líbano sino también a su patrocinador Irán.

-¿Qué es lo que busca Irán en Siria?
Fortalecer su alianza. Necesita estratégicamente a Bashar Asad en el poder. Sin él, le sería difícil abastecer armas a Hizbulá. Y Siria tiene frontera con Israel. Desde la revolución, es un fiel aliado de Irán a la que apoyó en la guerra con Irak. Es importante en el Mediterráneo donde Irán no tiene base naval. A nivel económico, realizó muchas inversiones en Siria antes de la guerra civil.

-En su visita a Siria, el jefe del ejército iraní ha advertido a Israel…
No creo que Irán ataque a Israel. Además los rusos no quieren una guerra. Es una amenaza que por ahora no es real. Lo dice para mostrar a Asad que Irán está con él de forma completa.

-¿Cómo ve la relación entre Irán y Rusia?
No son aliados sino socios en Siria con una meta común: el mantenimiento del régimen de Asad. No están siempre de acuerdo. Los iraníes están preocupados por si Rusia pide en el futuro la retirada de sus fuerzas. Hay desconfianza mutua. Irán ve cómo cazas israelíes atacan objetivos de Hizbulá en Siria y la Fuerza Aérea rusa no hace nada para evitarlo.

-¿Israel e Irán volverán a ser aliados como antes del 79?
No creo. Israel lo intentó varias veces. Por ejemplo, vendió armas a Irán en la guerra con Irak y envió ayuda en el terremoto de Bam. Irán aún ve su campaña contra Israel como pilar de su identidad como revolucionario. Seguir el odio a Israel hace que no se hable de sus problemas internos como la desigualdad y pobreza mayores que antes de la revolución que ha fracasado.

-¿Cómo ve la sociedad iraní?
La mayoría de los iraníes quieren un país democrático y están enfadados por la corrupción, polución, pobreza, sequia…La prioridad de la gente es la economía y no el programa nuclear. El presidente Rohani quiere centrarse en problemas domésticos mientras el ayatolá Jamenei en seguir como país revolucionario contra EEUU, Israel y Arabia Saudí. El discurso de Trump ha creado una alianza temporal entre ambos.

FUENTE: El Mundo

AUTOR: Sal Emergui *corresponsal de El Mundo en Jerusalem

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Opinión: ¿La proliferación del coronavirus en Israel es culpa de los judíos ultraortodoxos?

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Por WALTER BINGHAM*

Mi trabajo como periodista es mencionar y discutir preguntas que a los israelíes les interesan. Por lo tanto, he elegido saltar al fondo y examinar uno de los temas más controvertidos de la actualidad.

Nunca en mi larga memoria se han escrito tantas columnas en nuestros periódicos, y múltiples segmentos dedicados en nuestros canales de radio y televisión, al estilo de vida de los miembros ultraortodoxos de nuestra población. Los medios han comentado sobre las familias numerosas, la higiene, los estudios extensos de la Torá en yeshivot (escuelas), sus lugares de culto y las rutinas generales. Eso no debería sorprendernos. Después de todo, vivimos en un Estado judío.

Sin embargo, todo eso no se presenta como una historia educativa de interés humano, sino más bien como una oportunidad para burlarse del 12% de la población de Israel por aquellos que, aunque también son judíos, están en diversos grados eliminados de la observancia práctica regular. En realidad, los judíos ultraortodoxos podrían criticar de manera similar a sus denunciantes, si no fuera por la prohibición de la Torá de hablar en vano.

Entonces, ¿por qué este aparente desprecio por los judíos con abrigos negros y sombreros?

Es lamentable que la generalización del público asalte a todos los judíos de saco y sombrero negro del mismo modo, acusándolos de burlar las instrucciones del Ministerio de Salud de quedarse en casa, cerrar lugares de culto y baños rituales para hombres, mantener distanciamiento social y restringir funerales y circuncisiones a 10 personas.

La aparición repentina y la rápida propagación del coronavirus y su peligro para la vida nos ha puesto a todos en un estado de ansiedad. Los expertos están buscando su origen. Los ultraortodoxos lo atribuyen a una falta general de observancia de la Torá.

Según la Oficina Central de Estadísticas, el número de judíos ultraortodoxos en Israel en 2019 se estimó en aproximadamente un millón. Se sabe que solo varias sectas pequeñas y muy unidas, si puede usarse ese término, están evadiendo las instrucciones.

Es por eso que entre los judíos debemos ampliar la definición de “nosotros” y reducir la definición de “ellos”.

*Sobreviviente del nazismo y veterano de la Segunda Guerra Mundial. Publicado en Jerusalem Post.

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Opinión

El modelo sueco, el centro del debate para adaptarse a la pandemia. Por Thomas Friedman*

Agencia AJN.- La principal pregunta que debemos responder ante el fin de los confinamientos es esta: ¿Vamos a adaptarnos al coronavirus, por diseño, como intenta hacerlo Suecia, o vamos a avanzar en el mismo sentido que Suecia, por default desordenado, o simplemente vamos a decir “al diablo con el confinamiento” y cada cuál hará lo que quiera?

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Agencia AJN (Por Thomas Friedman, para The New York Times).- El presidente norteamericano Donald Trump suele describir la pandemia como nuestra “guerra” contra un “enemigo invisible”, el coronavirus . Esa metáfora de guerra es equivocada y conduce al error.

Las guerras las pelean y ganan los humanos. Así fue que los norteamericanos movilizamos más tropas que los nazis y los japoneses para ganar la Segunda Guerra Mundial, y que invertimos e innovamos más que los soviéticos para ganar la Guerra Fría. Pero cuando uno enfrenta un desafío de la Madre Naturaleza -como un virus o el cambio climático-, el objetivo no es vencerla. Nadie puede, porque la naturaleza es química, biología y física, nada más. Así que el objetivo es adaptarse .

La Madre Naturaleza no recompensa ni a los más fuertes ni a los más inteligentes, sino a las especies que mejor se adaptan y que evolucionan modificando su química, su biología y su física, para prosperar sin importar los peligros que la naturaleza les ponga enfrente.

Por eso creo que la principal pregunta que debemos responder ante el fin de los confinamientos es esta: ¿Vamos a adaptarnos al coronavirus, por diseño, como intenta hacerlo Suecia, o vamos a avanzar en el mismo sentido que Suecia, por default desordenado, o simplemente vamos a decir “al carajo con el confinamiento” y cada cuál hará lo que quiera?

En caso de que no se hayan enterado, Suecia abordó la pandemia con un enfoque drásticamente distinto al resto: básicamente, optó por la estrategia de la “inmunidad de rebaño” a través de la exposición al virus.

Según esa estrategia, la mayoría de las personas menores de 65 años que se infectan -y si no tienen graves enfermedades preexistentes-, atravesarán la enfermedad como una gripe común o sin síntoma alguno, confiando en que los que se enfermen y necesiten ser hospitalizados o internados en terapia intensiva sean menos que el número de camas disponibles.

Así que después de haber hecho todo lo posible por proteger y confinar a los mayores de 65 años y a quienes tenían enfermedades preexistentes -sobre todo cardiopatías, diabetes y problemas pulmonares- y de dejar que el resto de la población circule, se exponga al contagio y quede inmunizada de manera natural, cuando el 60% de la población haya pasado por eso, se habrá conseguido la inmunidad de rebaño y la transmisión del virus habrá quedado bloqueada . Esta hipótesis presume, al igual que la mayoría de los expertos, que exponerse al virus nos inmuniza durante cierto período.

Después de todo, podría decirse que el objetivo siempre es la inmunidad de rebaño, ya sea por vacunación o por inmunización natural de una parte suficiente de la población. Y esas son las únicas maneras de lograrla.

La ventaja de la estrategia de Suecia -si sale bien- es que la economía no queda tan golpeada por la cuarentena . Es diferente de la estrategia de contención del virus que se aplica en este momento en muchas ciudades de Estados Unidos y del mundo, donde la mayoría de la población, cuando acabe la cuarentena, no habrá desarrollado inmunidad y casi todos seguirán siendo vulnerables al virus y a la segunda ola de contagios, cuando pase el verano y llegue el otoño en el hemisferio norte.

Piensen en el problema que habría sido para Nueva York . Los hospitales habrían quedado desbordados por el aluvión de pacientes, así que el confinamiento de millones de personas seguramente salvó muchas vidas. Pero fue a costa del derrumbe económico y la pérdida de empleos, con poco avance hacia la inmunidad de rebaño, y con la perspectiva de que el virus regrese ferozmente no bien se levanten las cuarentenas, a menos que el nivel de testeos, rastreos y confinamiento de los infectados se cumpla a niveles chinos. E incluso así podría fallar.

Ahora piensen en Estocolmo. Anders Tegnell, epidemiólogo en jefe de la Agencia de Salud Pública de Suecia -máximo funcionario del país en materia de infectocontagiosas y arquitecto de la respuesta sueca ante el virus- dijo en una entrevista publicada el martes en USA Today : “Creemos que hasta un 25% de la población de Estocolmo estuvo expuesto al virus y ahora son posiblemente inmunes. Un reciente sondeo en un hospital de Estocolmo reveló que el 27% de su personal de salud ya es inmune . Creemos que la mayoría de ellos se inmunizó por transmisión social, y no en el lugar de trabajo. En cuestión de semanas podríamos alcanzar la inmunidad de rebaño en Estocolmo “.

Tegnell explica que Suecia no está permitiendo alegremente que todos los suecos se contagien para lograr inmunidad, sino que sigue una estrategia planificada, como la forma más sustentable de atravesar la pandemia . Así que las universidades y escuelas secundarias están cerradas, pero los jardines de infantes y escuelas primarias siguen abiertos, al igual que muchos restaurantes, negocios y empresas.

Pero el gobierno también recomendó medidas de distanciamiento social, que la gente está cumpliendo, alentó el teletrabajo y desalentó cualquier viaje no esencial. Lo que es más importante aún, el gobierno sueco instó a los mayores de 70 a no salir de sus casas y prohibió las reuniones de mas de 50 personas y las visitas a los geriátricos .

El resultado hasta el momento, dice Tegnell, fue el lento desarrollo de la inmunidad de rebaño entre los menos vulnerables, evitando al mismo tiempo el desempleo masivo y la sobrecarga del sistema sanitario.

El costo, sin embargo, fue altísimo. Como señala USA Today : “Suecia tiene 10 millones de habitantes, casi el doble que sus vecinos escandinavos cercanos. Hasta el 28 de abril, el número de muertos por Covid-19 en Suecia eran 2274, el quíntuple que Dinamarca y 11 veces más que Noruega . Y los ancianos muertos en geriátricos representan más de un tercio del total de fallecidos.

En cuanto a los expertos que advierten que no hay pruebas concluyentes de que la presencia de anticuerpos en quienes ya tuvieron Covid-19 les confiera inmunidad ante el recontagio, Tegnell dijo que esa idea, por lo tanto, desautorizaría el argumento sobre la necesidad de desarrollar una vacuna. “Si no es posible inmunizar a la población, ¿por qué pensar que una vacuna nos va a proteger?”

Y concluyó diciendo: “Ahora muchos países están empezando a entender el método de Suecia. Abren las escuelas, tratan de encontrar una estrategia de reapertura. Es una cuestión de sustentabilidad. Tenemos que aplicar medidas que sean sostenibles a largo plazo, y no durante un par de semanas o meses.”

La cruda verdad es la siguiente: hay diversas y endiabladas maneras de adaptarse a la pandemia y de salvar vidas y fuentes de sustento al mismo tiempo. Comento el caso de Suecia no porque piense que encontraron un mágico equilibrio -es demasiado pronto para saberlo-, sino porque pienso que deberíamos debatir las distintas maneras y costos de adaptarnos y desarrollar inmunidad.

*periodista y escritor estadounidense, tres veces ganador del Premio Pulitzer.

Nota original: The New York Times
Traducción: La Nación, Jaime Arrambide

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