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AMIA: 14 AÑOS “La sociedad no se concientizó que, aunque el blanco elegido haya sido una institución judía, el atentado a la AMIA fue contra la Argentina”, aseguró la agrupación Familiares y Amigos de las víctimas.

AJN.- En una entrevista exclusiva con esta agencia,  integrantes de la agrupación señalaron que “desde hace 14 años (los familiares) luchamos para que la gente sienta que todos tenemos que pelear por lo mismo porque todos están expuestos a que les suceda algo similar”. Además, afirmaron que el hecho de que se trate como un tema solamente  judío “es parte de la irregularidad” y que no “pasa por casualidad”. 
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Los miembros de la agrupación Familiares y Amigos de las Víctimas del atentado a la AMIA coincidieron en que los argentinos aún no comprendieron que el ataque a la mutual judía fue “contra toda la sociedad” y no dirigido únicamente hacia una comunidad. Además, señalaron que fueron las agrupaciones de familiares las que históricamente elevaron sus voces para efectuar los reclamos y  que permitieron movilizar la causa.
En una entrevista exclusiva con la Agencia Judía de Noticias (AJN), Olga Degtiar señaló que “la sociedad no se concientizó que, aunque el blanco elegido haya sido una institución judía, el atentado a la AMIA fue contra la Argentina”.
“Al que no le tocó, no lo entiende”, puntualizó Degtiar e indicó que “desde hace 14 años (los familiares) luchamos para que esto cambie, para que la gente sienta que todos tenemos que pelear por lo mismo porque todos están expuestos a que les suceda algo similar”.
“Es muy difícil para los que tuvimos que vivir muy de cerca evaluar qué es lo que hace la sociedad, porque nunca va a alcanzar, porque lo que vos sentís el otro no lo puede sentir”, expresó Sergio Burstein y aseguró que “desde el principio se intento señalar y encerrar (el tema AMIA) como una cuestión judía”.
Burstein afirmó que el hecho de que se trate como un tema judío “es parte de la irregularidad” y agregó que no “pasa por casualidad”.
Silvio Duniec un sobreviviente del atentado, enfatizó que a la sociedad argentina “le interesa un bledo lo de los demás” y señaló, como ejemplos, el incendio en el boliche Cromagnon, la Guerra de las Malvinas y el ataque a la AMIA.
“Nunca nos vamos a olvidar el primer mensaje de (el ex presidente, Carlos) Menem después del atentado, que le envió las condolencias al gobierno de Israel”, aseguró Luis Czizewski y agregó que “desde ahí, si el poder público no comprende (o no quiere comprender) que fue contra los argentinos,  es evidente que desde el llano no lo van a comprender”.
Los Familiares también recordaron la afirmación del periodista Bernardo Neustadt que aseguró que en el ataque a la AMIA, “murieron judíos e inocentes”. Todos coincidieron en que esa declaración “fue parte del armado de la causa”.
“Actualmente, desde la Justicia se habla de un ataque contra la Argentina”, apuntó José ‘Yolo’ Rosemberg y Burstein agregó que al tratarse de un ataque de un país contra otro, “constituye un hecho de guerra, porque se viola la soberanía”.
En cuanto al reclamo al Estado, Czizewski sentenció: “le vamos a decir a los poderes públicos ‘tarea cumplida’  cuando se sepa la verdad, pero el día anterior les vamos a decir ‘están en deuda’”. Y puntualizó que, desde Familiares, le exigen “a todos los poderes, no solo al Ejecutivo”.
“Nosotros seguimos exigiéndole al gobierno, nunca nos alcanza porque no llegamos a un resultado positivo”, afirmó Degtiar, que perdió a su hijo Cristian en la masacre de AMIA.
Burstein enfatizó que el reclamo siempre surgió por parte de los familiares, cualquiera sea la agrupación en la que estén nucleados. “Si nosotros no estamos no pasa nada”, señaló a esta agencia.
Por su parte, Rosemeberg destacó que “queda un sabor amargo cuando uno tiene que reclamar por casa cosa”.
Burstein recordó la declaración del ex presidente Néstor Kirchner en la Asamblea de la ONU en el mes de septiembre, en la cual condenó a Irán por su participación en el ataque a la mutual.
Los Familiares recordaron que meses más tarde, el mismo organismo no fue capaz de condenar el ataque terrorista a la yeshiva (casa de estudios religiosos) Mercaz Harab en Jerusalem.
“Estamos obligados por la historia a renovar el tema”, señaló Burstein.
Algunos miembros de la agrupación también fueron críticos para con la comunidad judía. “El 18 de julio, por lo menos, deberían venir todos los judíos. Debería cortarse la calle Pasteur desde Córdoba hasta Rivadavia y no tendríamos que trabajar para que vengan”, señaló Burstein
Además, recordaron la intención de modificar el nombre de la calle Pasteur por el de “Víctimas atentado AMIA”, que contó con la aprobación de la Legislatura porteña en 2004. Burstein aseguró, incluso, que le preguntaron en ese momento si el hecho de cambiar el nombre devolvería la vida a los muertos.
En ese sentido, Silvio Duniec recordó que “a muchos judíos les molestó esa idea porque aseguraron que los iba a perjudicar económicamente e incluso a muchos les molesta que el 18 de julio la calle Pasteur se cierre al tránsito por el acto central”.
 
BK-JR-HJP

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Israel

Los callejones de Jerusalem no estaban tan vacíos desde la Peste Negra

Agencia AJN.- Los barrios de la ciudad milenaria se encuentran calmos por la pandemia del COVID-19, marcando un hito del que se hablará con el correr de los siglos, tal como sucedió con la trágica enfermedad del siglo XIV.

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Agencia AJN.- Adeeb Joudeh, parado frente a la ahora cerrada Iglesia del Santo Sepulcro en la Ciudad Vieja de Jerusalem, tuvo una respuesta bastante específica cuando se le preguntó cuándo fue la última vez que la iglesia cerró al público de esta manera: “Era el año 1349, en la época de la Peste Negra”, dijo, sosteniendo la llave que había cerrado las puertas de la Iglesia un día antes, tal como había sucedido en el siglo XIV.

El tiempo transcurre más lento en la región central de una de las ciudades más antiguas del mundo, el núcleo de las tres religiones principales, lleno de disputas y espiritualmente intenso. Sin embargo, toma una eternidad recordar la última vez que los cristianos, judíos y musulmanes, cada uno reclamando varios barrios superpuestos de la Ciudad Vieja, se mantuvieron alejados de sus rondas eternas.

Pero el coronavirus, al igual que la pandemia medieval anterior, casi ha silenciado este bullicioso punto caliente de Tierra Santa. Las murallas construidas por el Rey Herodes, los Cruzados y otros (ayudados por las luces intermitentes de los coches de policía en las puertas) mantienen alejadas a las multitudes de turistas y peregrinos que normalmente pasarían por este sitio, Patrimonio Mundial de la UNESCO, especialmente en las semanas previas a las Pascuas y el Ramadán.

Las empinadas y estrechas calles están vacías, a excepción de las patrullas de policía y los relativamente pocos residentes que tiene la Ciudad Vieja. Los lugares de culto de todo tipo están cerrados, incluyendo la Iglesia del Santo Sepulcro, construida en el lugar donde se cree que fue enterado Jesús; el Muro de los Lamentos, el lugar de oración más sagrado para los judíos; y la Mezquita Al-Aqsa, el tercer lugar más sagrado del Islam.

“Ver la santa iglesia cerrada es muy, muy, muy triste para mí”, dijo Joudeh, un día después de recibir órdenes de los funcionarios de salud israelíes de cerrar las puertas indefinidamente. “Todas las iglesias, las mezquitas, las sinagogas de Jerusalem están cerradas, pero entendemos la situación. Todos estamos rezando”, agregó.

Joudeh, que es musulmán, es parte de una línea familiar ininterrumpida a la que se le han confiado las llaves de la iglesia durante más de ocho siglos. Según la tradición, las luchas internas entre varias agrupaciones cristianas hicieron necesario que la custodia de la llave de hierro se entregara a dos familias no cristianas, una para tener la llave, otra para venir cada mañana a abrir las puertas y cada tarde para cerrarlas.

Sólo han roto el programa unas pocas veces en la historia: Entre ellas, en los peores días de lucha en las guerras de 1948 y 1967, y durante 48 horas en 2018 para protestar por una propuesta de aumento del impuesto sobre la propiedad de las iglesias. Pero, según la historia de la familia Joudeh, desde el brote de la peste bubónica la iglesia no ha cerrado indefinidamente, como lo hizo esta semana.

“Se reabrirá, lo sabemos”, dijo, de pie en la usualmente concurrida plaza, ahora tranquila excepto por el sonido de las palomas y, desde algún lugar del imparable corazón espiritual de Jerusalén, el canto de los monjes. “Heredé la llave de mi padre y se la daré a uno de mis hijos. Gracias a Dios tengo tres”.

El propio Joudeh está privado ahora de rezar en la dorada Cúpula de la Roca, un santuario que comparte espacio con la Mezquita al-Aqsa, que a su vez, en las interminables capas de posesión e identidad de Jerusalem, está construida en el sitio de los dos antiguos templos judíos.

La plaza que rodea las mezquitas atrae a decenas de miles de palestinos musulmanes todos los viernes y es frecuentemente foco de violencia del conflicto israelí-palestino. Cuando el consejo religioso jordano que administra los sitios ordenó su cierre, fue un inmenso alivio para los funcionarios israelíes, que vieron con alarma cómo se reunían las multitudes incluso cuando el virus se propagaba.

Pero el cierre de la Ciudad Vieja es menos bienvenido para los comerciantes que viven de las multitudes socialmente no distantes que normalmente se amontonan, hombro con hombro, todos los días. “El negocio está paralizado”, dijo Sabri Zgeir, cuya tienda de frutas y verduras cerca de la Puerta del Estiércol había visto sólo tres clientes en un día. Su abuelo abrió la tienda en 1948, y nadie de su familia ha visto algo así. “Ni siquiera las guerras fueron así”, aseguró Zgeir, parado frente a cajas sin vender. “Este es un lugar turístico; podríamos estar arruinados”, se lamentó.

A unas pocas cuadras de distancia, mirando más allá de las tiendas de recuerdos cerradas y de los iconos religiosos, Shimon Klein estaba teniendo una larga y piadosa visión de la pandemia. El neoyorquino Klein, de 77 años, caminaba con su hijo menor, de 7 años, cerca del apartamento de la Ciudad Vieja, cerca del Muro Occidental, donde ha vivido durante 21 años. Comparó el abrumador vacío con Berlín en 1945. “Nada volverá a ser lo mismo”, dijo.

“Este es el comienzo de una nueva era de existencia”, dijo. “Esto está más allá de la comprensión de cualquiera de nosotros. Vamos al futuro ahora.”

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Coronavirus

Coronavirus. El gobierno israelí evalúa cerrar los distritos ultraortodoxos por la elevada tasa de contagios

Agencia AJN.- El sábado por la noche, en el barrio Bnei Brak hubo un funeral al que asistieron más de 300 personas que violaron la cuarentena. El líder del mundo ultra ortodoxo, el rabino Chaim Kanievsky, finalmente instruye a la comunidad a no rezar juntos.

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Agencia AJN.- El director general del Ministerio de Finanzas de Israel, Shai Babad, dijo el domingo por la mañana que el gobierno está considerando imponer una cuarentena total en las ciudades “haredim” (ultra ortodoxas) como Bnei Brak, donde las tasas de infección de coronavirus son especialmente altas.

Hablando en una audiencia del comité del Parlamento para enfrentar la epidemia de coronavirus, Babad señaló que el cumplimiento de las órdenes de distanciamiento social en el sector ultra ortodoxo ha sido difícil. “Tenemos bastantes problemas con la sociedad ultraortodoxa, en lugares como Bnei Brak”, dijo. “Parte de la discusión es acerca de cómo podemos tener éxito en imponer un cierre y una cuarentena total en esos lugares”, añadió.

Tras la publicación de datos durante el fin de semana, que muestran altos índices de infección por coronavirus en estas ciudades, el líder rabínico de mayor rango del sector ultraortodoxo, el rabino Chaim Kanievsky, dio la orden a la comunidad de dejar de rezar con el mínimo de al menos diez hombres, como es costumbre.

Más temprano el domingo, el Ministro de Seguridad Pública Gilad Erdan mostró su preocupación ante la celebración de un funeral masivo ultraortodoxo en Bnei Brak, una pequeña comunidad dentro de Jerusalem con mayoría de población religiosa, el sábado por la noche. Erdan dijo que se trató de “un incidente extremadamente grave que pone en peligro la vida y perjudica al público”.

Además, informó que se va a organizar una “reunión urgente” con altos funcionarios de la policía para discutir la aplicación de las órdenes del Ministerio de Salud en estas regiones. “Exijo a la Policía de Israel una aplicación determinada y equitativa de las instrucciones del Ministerio de Salud en todas las partes del país, sin excepción”, escribió Erdan en Twitter, y agregó que “la policía debe hacer lo necesario” para evitar que los elementos extremistas del público ultraortodoxo pongan en peligro la vida del público en general.

El evento imprudente tuvo lugar con motivo del funeral del rabino Tzvi Shinker, un rabino de alto rango asociado con la Facción extremista de Jerusalem que se agrupa dentro del público ultraortodoxo. Shinker, que tenía 80 años cuando murió, era el jefe de la Yeshivá Beit David.

La reunión masiva fue una violación directa de las directivas del Ministerio de Salud, que prohíbe reuniones de más de 10 personas – incluyendo rezos, bodas y funerales – en un intento de detener la propagación del coronavirus. Había policías en el funeral, pero el medio Walla informó que no se intentó multar a los asistentes ni detener el evento. Según trascendió, la policía trató de llegar a un acuerdo con los líderes de la comunidad, pero no logró hacer nada.

El Ministerio de Salud está imprimiendo la información sobre los reglamentos en “yiddish”, el idioma utilizado principalmente en las comunidades ortodoxas, lo que permite que más personas tengan acceso al conocimiento de las directrices. Sin embargo, quiere que el documento impreso no indique que es un documento del gobierno para garantizar que no sea rechazado por las comunidades más estrictas.

El domingo por la mañana, la policía encontró unos 30 hombres ultra ortodoxos rezando en una sinagoga perteneciente a la Facción extremista de Jerusalem, en la ciudad ultra ortodoxa de Modiin Ilit. Según la policía, los guardias de la sinagoga llamaron varias veces a los hombres para que se dispersaran, pero los fieles los ignoraron, por lo que actuaron para dispersar el servicio de oración ellos mismos, arrestando a siete de los hombres en el proceso.

En una declaración a la prensa, la policía dijo que si el “diálogo” con el liderazgo de los elementos extremistas del sector ultraortodoxo no tiene éxito, “la aplicación de la ley será estricta y menos tolerante”.

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