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Efemérides. A 142 años del nacimiento de Albert Einstein, una figura del siglo XX

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Agencia AJN.- El físico Albert Einstein, una de las personalidades más importantes del siglo XX, nació el 14 de marzo de 1879 en Ulm, ciudad del Imperio Alemán, cercana a Stuttgart, en el seno de una familia judía compuesta por sus padres Hermann Einstein y Pauline Koch. 

En 1880 la familia se trasladó a Múnich y Albert estudió en el instituto de segunda enseñanza Luitpold (que en su honor se denomina Gymnasium Albert Einstein desde 1965), donde se destacó en las materias relacionadas con las ciencias naturales, a la vez que le interesaban los libros de divulgación científica y estudiaba música. Tocaba el violín, una pasión que mantuvo hasta sus últimos días.

Uno de sus tíos, Jacob, que era ingeniero, lo introdujo en el estudio de Algebra y los experimentos tecnológicos. Cuando tenía 15 años comenzó a estudiar por su cuenta cálculo infinitesimal, pues en el Gymnasium se destacaba en matemática y física.

En 1894 abandonó el Gymnasium para acompañar a sus padres que se habían trasladado tiempo antes a Milán por razones económicas y culminó sus estudios secundarios en una localidad cercana a Zúrich, Suiza, para ingresar en 1896 en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, matriculándose en la Escuela de orientación matemática y científica y se graduó en 1900 como profesor de matemática y física.

Un año después, 1901, accedió a la ciudadanía suiza y en 1903 se casó con Mileva Maric, con quien tenía una hija.

Durante esos años, además de cursas sus estudios universitarios, Albert Einstein se dedicó a la lectura de las obras filosóficas y sociales, como las de Henri Poincaré, Baruch Spinoza, David Hume, Immanuel Kant, Karl Marx y Ernst Mach; cuya consecuencia fue – según sus principales biógrafos – el pensamiento inconformista y revolucionario.

Como no consiguió trabajo en la Universidad, se desempeñó como tutor estudiantil de varios institutos secundarios de Berna, hasta que en 1902 Marcel Grossmann, un hombre que más adelante desempeñaría un papel fundamental en las matemáticas de la relatividad general, lo empleó en la Oficina Federal de la Propiedad Intelectual de Suiza, una oficina de patentes donde trabajó hasta 1909.

En 1904 se doctoró con la tesis titulada “Una nueva determinación de las dimensiones moleculares” y nació su hijo Hans.

Un año después, publicó cuatro importantes trabajos: en el primero de ellos explicaba el movimiento browniano, en el segundo el efecto fotoeléctrico y en los dos restantes desarrollaba la relatividad especial y la equivalencia masa-energía. Por los dos primeros obtuvo el Premio Nobel de Física en 1921.

En 1908 es contratado como profesor por la Universidad de Berna; en julio de 1910 nace su hijo Eduard y poco después se traslada a Praga, donde es designado Catedrático de física teórica en la Universidad Alemana de Praga. Allí permanece hasta 1913, cuando se traslada a Berlín al ser elegido miembro de la Academia Prusiana de Ciencias y el emperador Guillermo, lo invitó a dirigir la sección de Física del Instituto de Física Káiser Wilhelm.

En 1915, en una serie de conferencias dictadas en la Academia Prusiana de Ciencias, Einstein describió la teoría de la relatividad general, y en la última presentó la ecuación que reemplaza a la ley de gravedad de Newton que proporcionaba las bases para el estudio de la cosmología y permitía comprender las características esenciales del Universo, muchas de las cuales no serían descubiertas sino con posterioridad a la muerte de Einstein.

1919 es un año fundamental en la vida personal de Albert Einstein pues en febrero se divorcia de Mileva Maric y en junio contrae su segundo matrimonio con su prima Elsa, con quien no tuvo hijos.

Convertido en un científico de fama mundial, pero a la vez muy discutido por sus pares, Einstein visitó la Argentina en 1925, donde permaneció un mes: desde el 24 de marzo hasta el 24 de abril, invitado conjuntamente por la Universidad de Buenos Aires y la Sociedad Hebraica Argentina. Dictó doce conferencias, la mayoría dedicadas a explicar su novedosa teoría sobre la relatividad. Según un diario de la época, “Einstein jamás objetó las interrupciones y objeciones. Es más, pidió que ante la menor duda se lo interrumpiera”.

Pacifista convencido, decidió abandonar Alemania antes del acceso del nazismo al poder, y en diciembre de 1932 viajó a Estados Unidos, donde se radicó y desempeñó como profesor del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton. En 1940 obtuvo la ciudadanía, luego de que le enviara una carta al presidente estadounidense, Franklin Delano Roosevelt, instándolo a que impulse el desarrollo atómico antes de que lo hagan los “enemigos de la humanidad”, refiriéndose a los nazis.

Einstein apoyó la lucha del movimiento sionista destinada a la instauración de un Estado Judío y cuando falleció, el 18 de abril de 1955, en el Hospital de Princeton, estaba preparando el discurso que iba a pronunciar en el acto de celebración del séptimo aniversario de la independencia del Estado de Israel.

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Hoy hace 66 años fallecía Albert Einstein

Agencia AJN.- Albert Einstein, uno de los físicos más importantes del siglo XX, falleció el 18 de abril de 1955, en el Hospital de Princeton, estaba preparando el discurso que iba a pronunciar en el acto de celebración del séptimo aniversario de la independencia del Estado de Israel.

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Agencia AJN.- Einstein nació 14 de marzo de 1879 en Ulm, ciudad del Imperio Alemán cercana a Stuttgart, en el seno de una familia judía compuesta por sus padres Hermann Einstein y Pauline Koch.

En 1880 la familia se trasladó a Múnich y Albert estudió en el instituto de segunda enseñanza Luitpold (que en su honor se denomina Gymnasium Albert Einstein desde 1965), donde se destacó en las materias relacionadas con las ciencias naturales, a la vez que le interesaban los libros de divulgación científica y estudiaba música. Tocaba el violín, una pasión que mantuvo hasta sus últimos días.

Uno de sus tíos, Jacob, que era ingeniero, lo introdujo en el estudio de Algebra y los experimentos tecnológicos. Cuando tenía 15 años comenzó a estudiar por su cuenta cálculo infinitesimal, pues en el Gymnasium se destacaba en matemática y física.

En 1894 abandonó el Gymnasium para acompañar a sus padres que se habían trasladado tiempo antes a Milán por razones económicas y culminó sus estudios secundarios en una localidad cercana a Zúrich, Suiza, para ingresar en 1896 en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, matriculándose en la Escuela de orientación matemática y científica y se graduó en 1900 como profesor de matemática y física.

Un año después, 1901, accedió a la ciudadanía suiza y en 1903 se casó con Mileva Maric, con quien tenía una hija.

Durante esos años, además de cursas sus estudios universitarios, Albert Einstein se dedicó a la lectura de las obras filosóficas y sociales, como las de Henri Poincaré, Baruch Spinoza, David Hume, Immanuel Kant, Karl Marx y Ernst Mach; cuya consecuencia fue – según sus principales biógrafos – el pensamiento inconformista y revolucionario.

Como no consiguió trabajo en la Universidad, se desempeñó como tutor estudiantil de varios institutos secundarios de Berna, hasta que en 1902 Marcel Grossmann, un hombre que más adelante desempeñaría un papel fundamental en las matemáticas de la relatividad general, lo empleó en la Oficina Federal de la Propiedad Intelectual de Suiza, una oficina de patentes donde trabajó hasta 1909.

En 1904 se doctoró con la tesis titulada “Una nueva determinación de las dimensiones moleculares” y nació su hijo Hans.

Un año después, publicó cuatro importantes trabajos: en el primero de ellos explicaba el movimiento browniano, en el segundo el efecto fotoeléctrico y en los dos restantes desarrollaba la relatividad especial y la equivalencia masa-energía. Por los dos primeros obtuvo el Premio Nobel de Física en 1921.

En 1908 es contratado como profesor por la Universidad de Berna; en julio de 1910 nace su hijo Eduard y poco después se traslada a Praga, donde es designado Catedrático de física teórica en la Universidad Alemana de Praga. Allí permanece hasta 1913, cuando se traslada a Berlín al ser elegido miembro de la Academia Prusiana de Ciencias y el emperador Guillermo, lo invitó a dirigir la sección de Física del Instituto de Física Káiser Wilhelm.

En 1915, en una serie de conferencias dictadas en la Academia Prusiana de Ciencias, Einstein describió la teoría de la relatividad general, y en la última presentó la ecuación que reemplaza a la ley de gravedad de Newton que proporcionaba las bases para el estudio de la cosmología y permitía comprender las características esenciales del Universo, muchas de las cuales no serían descubiertas sino con posterioridad a la muerte de Einstein.

1919 es un año fundamental en la vida personal de Albert Einstein pues en febrero se divorcia de Mileva Maric y en junio contrae su segundo matrimonio con su prima Elsa, con quien no tuvo hijos.

Convertido en un científico de fama mundial, pero a la vez muy discutido por sus pares, Einstein visitó la Argentina en 1925, donde permaneció un mes: desde el 24 de marzo hasta el 24 de abril, invitado conjuntamente por la Universidad de Buenos Aires y la Sociedad Hebraica Argentina. Dictó doce conferencias, la mayoría dedicadas a explicar su novedosa teoría sobre la relatividad. Según un diario de la época, “Einstein jamás objetó las interrupciones y objeciones. Es más, pidió que ante la menor duda se lo interrumpiera”.

Pacifista convencido, decidió abandonar Alemania antes del acceso del nazismo al poder, y en diciembre de 1932 viajó a Estados Unidos, donde se radicó y desempeñó como profesor del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton. En 1940 obtuvo la ciudadanía, luego de que le enviara una carta al presidente estadounidense, Franklin Delano Roosevelt, instándolo a que impulse el desarrollo atómico antes de que lo hagan los “enemigos de la humanidad”, refiriéndose a los nazis.

En sus últimos años Einstein apoyó la lucha del movimiento sionista destinada a la instauración de un Estado Judío.

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“La vida es corta, pero Shtisel es eterna”

Agencia AJN.- Después de un año de pandemia, cuando a menudo parece que el tiempo se detiene, la nueva temporada de “Shtisel” nos recuerda que la vida siempre avanza sin descanso. De hecho, la temporada 3 del programa sugiere que solo el arte puede trascender el tiempo.

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Agencia AJN.- En el cuadro de apertura de la temporada, el pincel de Akiva Shtisel se arremolina en su paleta, mientras se prepara para pintar un retrato de su esposa que lo mira con amor. Un momento después, el insistente llanto de su bebé acentúa la quietud. Le ruega a su esposa que no se mueva: el arte es antes que la vida, parece decir.

Más tarde, durante un flashback de su noche de bodas, cuando entran a su nuevo apartamento como marido y mujer, Akiva no deja que se quite el vestido de novia hasta que tenga la oportunidad de capturarla tal como es, en este momento exacto.

Sonríe con indulgencia. “La vida es corta”, dice.

“La vida es infinita”, responde.

Resulta que él tiene razón y está equivocado. En la siguiente toma, el cuadro de su novia es rápidamente reemplazado por una pintura de ella en su vestido de novia. Ahora, cuelga en una galería, junto con muchos otros de ella, pero pronto descubrimos que murió pocos meses después de que fue pintada. Nos sorprende la inquietante sensación de que ella se ha ido trágicamente y, al mismo tiempo, está vívidamente presente.

Esta dicotomía impregna toda la temporada. En un episodio posterior, Yosa’le, el joven sobrino de Akiva, camina con su futura esposa por un museo y ella le dice que su padre se está muriendo. Ella explica que con mucho gusto cambiaría años de su propia vida si él pudiera vivir más tiempo. Con esta conciencia de las crueles limitaciones del tiempo, se detienen ante una exhibición de mariposas, clavadas bajo un vidrio. Las mariposas viven solo un día, le dice Yosa’le, pero aquí, en el museo, se les da “vida eterna”. Este es el regalo de todo arte: preserva las bellezas más frágiles y fugaces de este mundo para siempre.

El arte está en todas partes en esta temporada de “Shtisel”. Un personaje trabaja en una emisora ​​de música clásica donde toca sinfonías centenarias cuyo patetismo aún puede conmovernos. Mientras tanto, en un glorioso meta-giro, otro personaje se encuentra entregando comida a un set que está filmando un programa sobre la vida ultraortodoxa. Mira a los actores seculares y sus barbas falsas con diversión, y tenemos que recordarnos que él también es un actor secular con una barba falsa que interpreta a un personaje en un programa.

Desde la primera temporada del programa, “Shtisel” ha investigado la cuestión de dónde termina el arte y comienza la vida. En uno de los momentos culminantes y conmovedores de la temporada # 1, descubrimos que la matriarca de la familia Shtisel ha estado diciendo tehilim (salmos de sanación) para los personajes sufridos de sus telenovelas estadounidenses. Para ella, estos personajes son tan reales como los miembros de su propia familia de carne y hueso por quienes también ora.
El encanto del arte es fuerte no solo porque captura vívidamente lo que es profundo y verdadero sobre la vida, sino porque no está a merced del tiempo. La vida misma no se detiene ni espera, hay que actuar con decisión o, en un instante, todo se puede perder. Esa es la naturaleza de la vida y el tiempo. Pero no el arte.

En la penúltima escena de la temporada, el padre de Akiva, Shulem, cita a otro artista, el icónico escritor Isaac Bashevis Singer, quien sugiere que “los muertos no van a ningún lado … Todos están aquí todo el tiempo”. A esto le sigue un conjuro vívido, posible solo a través del arte. Todos los que han muerto, las esposas y las madres, los padres y los abuelos, todos los seres queridos perdidos que los personajes extrañan desesperadamente, de repente llenan el marco, se sientan a la mesa como para una comida normal, pasándose la jalá y los pepinillos, riendo. y hablando. Ahora los muertos y los vivos están uno al lado del otro con el mismo sentido de la realidad. Es un truco de magia que solo el arte puede realizar.

Pero, este no es el final. El último fotograma está reservado para un “retrato” final de una mujer. Durante su peligroso embarazo, Ruchami escribe cartas a su hija por nacer. Ahora, contra todo pronóstico, ella y su hijo sobreviven. Hay una especie de asombro en este momento, ya que cada persona que la rodea es dolorosamente consciente de la mortalidad de Ruchami, la fragilidad de su existencia y la de su hijo. Se sienta entre ellos, radiante y llorando, con su bebé en brazos.

En este momento, por primera vez en la serie, un personaje mira directamente a la cámara como si supiera que está siendo capturada en una película. Al hacerlo, se vuelve exactamente como uno de los conmovedores retratos de Akiva Shtisel. Mientras mira íntimamente a los ojos del espectador, invitándonos a unirnos a ella en este momento humano vulnerable, nos damos cuenta de que toda la serie de “Shtisel” ha logrado la máxima hazaña artística de clavar mariposas bajo un vidrio. Ha capturado la vida, real y vívida, conmovedora y compleja, llena de dolorosa alegría y tristeza. Mira, dice: así es la vida. Es corta. Es interminable.

Por Suzanne Socken

Suzanne Socken ha enseñado inglés y teatro durante más de 20 años tanto en Canadá como en Estados Unidos. Actualmente es Copresidenta del Departamento de Inglés en TanenbaumCHAT en Toronto.

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