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Opinión

Entre dos Filosofías y dos Ciudades, Occidental vs. Islámico ¿Podría Gaza ser Dubái?

Los árabes que permanecieron en los terrenos bajo control israelí fueron invitados a ser parte del nuevo Estado de Israel y se convirtieron en lo que hoy conocemos como árabes-israelíes. Estos árabes, (musulmanes y cristianos), se han desarrollado junto al Estado de Israel en los últimos 78 años. Por cuatro generaciones los árabes-israelíes han estudiado en escuelas de acuerdo al currículo de educación del ministerio de educación nacional israelí, han alcanzado títulos académicos en las universidades en Israel y en el mundo entero, han construido hogares en Israel, se han convertido en jueces en la corte suprema de justicia, médicos cirujanos, ministros en el gobierno, emprendedores, banqueros, policías, y todos los demás sueños que habrán querido alcanzar. Evidentemente se han convertido en ciudadanos con igualdad de derechos y deberes como cualquier otro israelí.

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Por Ariel Goldgewicht*

La guerra actual entre el Estado de Israel y la Organización Terrorista Islámica Fundamentalista Hamas es mucho más que otra ronda de este conflicto, es el epicentro de un choque de ideologías. En el siguiente ensayo intentaré analizar dos interrogantes que han sido resaltadas en los medios sociales en las últimas seis semanas transcurridas desde las atrocidades del siete de octubre.

Destacan las preguntas interesantes: ¿Por qué será que vemos grandes demostraciones y desfiles pro-palestinos en el mundo entero, excepto entre los árabes-israelíes? Es decir, ¿por qué los árabes (palestinos) que viven en Israel, al parecer son los únicos que no están luchando por la ´libertad’ de Palestina? ¿Acaso los árabes-israelíes serán los únicos árabes que no gritan repetidamente ´from the river to the sea, ¡Palestine will be free! ´ (del río al mar, Palestina será libre), insinuando, de-facto, la destrucción absoluta del Estado de Israel? Sin duda, esto es una disonancia cognitiva sumamente significativa, que debe ser investigada y analizada. Por otra parte, intentaré también pronosticar, quizás de manera más fantasiosa, cómo podría llegar a verse la franja de Gaza en la era post-Hamás.

En las últimas semanas he tenido la oportunidad de ser entrevistado en decenas de noticieros alrededor del mundo, discutir en debates con personas cuyo pensamiento es diferente al mío, e incluso he tenido el honor de haber publicado algunos artículos describiendo interrogantes, perspectivas y opiniones en relación al conflicto actual, sus fuentes y posibles caminos al progreso. (En la parte inferior de esta nota, podrán encontrar enlaces para acceder a algunos de los artículos que he redactado en las últimas semanas, por si lo desean).

Nos han acusado de todo tipo de barbaridades, me han atacado con falsedades y mentiras e insultos y amenazas… algunos incluso han intentado justificar las acciones barbáricas del 7.10. Sin embargo, seguimos adelante, debido a que a pesar de que todos llevamos en nuestras manos un aparato magnifico, nuestros teléfonos celulares, que proporciona acceso directo a toda la información real y a los hechos históricos indiscutibles. Como sociedad mundial nunca hemos tenido tanta ignorancia, y lo peor de todo es que, vivimos en una época absurda en la que los ignorantes hablan con una confianza absoluta, mientras repiten mentiras sin la mínima humildad de cuestionar sus palabras, y por algún motivo, las multitudes se dejan convencer de sus falsedades con facilidad. Es verdaderamente impresionante ver supuestos ´influencers´ en Instagram y Tiktok que están activamente creando una generación entera de personas que idealizan la ignorancia.

Yo vengo del mundo de la educación, creo en el pluralismo de pensamiento y en la esencia de la autocrítica. Confío plenamente en el hecho de que las cosas son complicadas, por lo que hace falta hacer un esfuerzo, hay que investigar, analizar, contemplar, debatir y pensar, antes de generar una opinión, y más aún, creo en la importancia de escuchar y aprender. Espero que estas palabras a continuación generen un pensamiento crítico, promuevan el diálogo y aporten a la búsqueda constante de una solución viable.

Comencemos con el interrogante inicial, ¿Quiénes son los árabes israelíes y por qué no salen a manifestar?

El Estado de Israel está compuesto por una población actual aproximada de 9.3 millones de personas, de los cuales el 74% se autodefinen como judíos, 20% como musulmanes, 2% cristianos, 2% drusos, y el 2% restante como ´otros´. Cuando las Naciones Unidas adoptaron la resolución llamada el ´Plan de Partición´, que proponía la creación de un estado árabe y un estado judío, este plan fue aceptado por los judíos (a pesar de que debían renunciar al 56% del terreno que originalmente se les había prometido), pero interesantemente fueron los árabes quienes lo rechazaron. Los judíos declararon la independencia mientras que los árabes declararon la guerra. Al final de esta guerra, los árabes que permanecieron en los terrenos bajo control israelí fueron invitados a ser parte del nuevo Estado de Israel y se convirtieron en lo que hoy conocemos como árabes-israelíes. Estos árabes, (musulmanes y cristianos), se han desarrollado junto al Estado de Israel en los últimos 78 años. Por cuatro generaciones los árabes-israelíes han estudiado en escuelas de acuerdo al currículo de educación del ministerio de educación nacional israelí, han alcanzado títulos académicos en las universidades en Israel y en el mundo entero, han construido hogares en Israel, se han convertido en jueces en la corte suprema de justicia, médicos cirujanos, ministros en el gobierno, emprendedores, banqueros, policías, y todos los demás sueños que habrán querido alcanzar. Evidentemente se han convertido en ciudadanos con igualdad de derechos y deberes como cualquier otro israelí.

Ojo, es importante resaltar que aún hay muchos problemas, lamentablemente no todo ha sido color de rosa. El sistema parlamentario gubernamental israelí ha generado una situación en la que la mayoría de los partidos políticos son ´sectoriales´, es decir, que se preocupan primordialmente por el sector que vota por ellos. Por este motivo, muy poco ha sido invertido específicamente en las minorías sociopolíticas en Israel. En un mundo ideal, debió haberse invertido mucho más en las minorías como los etíopes, los drusos, los beduinos y por supuesto también en los cristianos y los musulmanes, entre otros, que carecen de representación parlamentaria fuerte que pueda dirigir presupuestos a estas minorías.

Hace falta crear un plan estratégico a largo plazo para desarrollar con mayor éxito la integración social de todas las minorías a nivel nacional. Eso será desglosado en futuros ensayos. Mientras tanto, quisiera intentar ofrecer una explicación de por qué estas minorías, en particular los árabes musulmanes (que constituyen casi un 20% de la sociedad nacional de Israel), no han salido a apoyar al Hamás y no buscan la destrucción de Israel. Vale recalcar que los árabes israelíes de religión musulmana, incluso muchos de los árabes cristianos, se autoidentifican también como ´Palestinos´.

Para entender esto, quisiera enfocarnos en dos aspectos esenciales. Por un lado, el sistema de educación formal, y por otro lado, la formación de esperanzas y expectativas para el futuro.

En los libros de estudio de las escuelas árabes-israelíes en el Estado de Israel, la educación de los niños se basa en valores éticos y morales occidentales, aprenden matemáticas, física y química, aprenden inglés y leen novelas de escritores reconocidos a nivel mundial. No estoy insinuando que sea perfecta, obviamente podría ser mejor. Solo estoy señalando que, por cuatro generaciones, niños han crecido en un entorno educativo en el que se fomenta el desarrollo y el éxito, mientras que, en forma contradictoria, en las escuelas de Gaza y en Cisjordania, aprenden a idolatrar mártires y reciben una inculcación masiva de odio y rencor constante y permanente.

Esto nos lleva directamente al segundo aspecto. El motivo por el que invertimos tanto en nuestros hijos en el mundo occidental es porque deseamos, entre otras cosas, que tengan éxito en sus vidas. Quiero detenerme un minuto en describir el común denominador de las varias definiciones de la palabra éxito. Éxito es alcanzar nuestras expectativas, nuestros sueños para una vida mejor… encontrar la felicidad. Sin embargo, para tener éxito, debes primero contar con la fuerza y la valentía para soñar y el respaldo para luchar por tus sueños. Debes tener la capacidad de sentir la confianza en tus habilidades y la proyección de tus expectativas. ¿Pero, qué pasa si lo que deseas, lo que te han enseñado toda la vida, lo que consideran en tu entorno como éxito, es matar y morir por honor, es ser un mártir? ¿Qué pasa cuando actos de violación, decapitación, asesinato de niños y secuestro de bebés, son considerados representaciones y expresiones del éxito?

Eso es lo que evidentemente está ocurriendo en las escuelas dirigidas por el Hamás en la franja de Gaza. Lamentablemente, también en las escuelas de la Autoridad Palestina en Cisjordania, en los textos educativos tanto de primaria como secundaria, idolatraran a los ´héroes´ nacionales, personas que se han suicidado matando a israelíes, ¡mientras gritan Allah uakbar! Tanto en Cisjordania y como en Gaza construyen plazas, fuentes, monumentos, calles y escuelas en nombre de terroristas que han muerto estallando buses llenos de niños inocentes. Y lo peor aún, la Autoridad Palestina, tiene una sección de su presupuesto, mayor a los $300 millones de dólares anuales, que son entregados en forma de salarios mensuales a las familias de los terroristas que han muerto o que han sido capturados matando israelíes. Las cantidades de este salario varían de acuerdo con la cantidad de israelíes que el terrorista consiguió asesinar antes de morir o de ser capturado. ¡Entre más bebés inocentes lograste matar con tu chaleco explosivo, mayor será el pago mensual que recibirá tu familia!

Invito al lector a reflexionar un minuto sobre el párrafo anterior. ¿Cree que está bien esto? ¿Conoce algún otro organismo, país o sociedad que entrega a familiares de asesinos, sueldos mensuales de acuerdo a un menú basado en la cantidad de civiles inocentes que el terrorista haya asesinado a sangre fría? Esto indudablemente ha contribuido a la creación de una sociedad que considera héroes a asesinos, generando así que el ´éxito´ deseado por cada niño sea convertirse en un mártir.

Ahora pongamos esto en contexto. Si la esperanza de ser exitoso se basa en realizar asesinatos o en el suicidio, ¿Qué sentido hay en leer novelas de escritores legendarios, autores como Miguel de Cervantes, Gabriel García Márquez o Jorge Luis Borges? ¿Para qué estudiar matemáticas, física y química? ¿Qué objetivo habrá en estudiar inglés o computación? Nada de lo que consideramos como ´objetivos académicos´ en la sociedad occidental tiene valor, pues los héroes de la sociedad no son ingenieros, médicos, banqueros o emprendedores.

Ariel Goldgewicht

Por esto, también, como efecto secundario, se trata de una sociedad de severa pobreza. Y aquí se duplica la influencia, pues no sólo viven en una pobreza severa basada en la falta de capacidad académica, sino que son sometidos a un lavado de cerebro ideológico religioso fundamentalista yihadista. Y cuando mezclas, ignorancia académica, el heroísmo de los mártires del fundamentalismo islámico, y le agregas la ilusión de alcanzar cierta estabilidad económica al obtener un sueldo mensual, estás creando con eficiencia extraordinaria otra generación de niños y jóvenes cuyo único deseo es ser un mártir. Y cuando tengas éxito, encuentras lo que son, en esencia, una nueva generación de asesinos que son capaces de realizar las atrocidades barbáricas que hemos visto el pasado 7 de octubre.

Obviamente en una sociedad de esta índole no sólo no hay progreso académico, sino que encontramos también las demás características que usualmente vienen junto a ello. Por ejemplo, en sociedades fundamentalistas religiosas musulmanas, no hay libertad de prensa, de expresión, de pensamiento crítico, de igualdad de derechos, no existen los derechos de las mujeres, las minorías, ni los homosexuales… nada de eso. Los civiles no tienen ningún valor, ninguna importancia, son peones en la resistencia, son considerados herramientas en potencia. Es aquí también donde se convierte en legítimo usar a civiles como escudos humanos, donde es aceptable disparar cohetes desde el patio de una escuela o desde el techo de un hospital. Es aquí, en las sociedades gobernadas por fundamentalistas, donde vemos que la población puede vivir en extrema pobreza, mientras que sus autoridades corruptas (los ´megas-terroristas´) son multibillonarios. Ellos se convierten en los modelos a seguir, y así es como los niños crecen soñando ser uno de esos mega-terroristas.

Pensémoslo, los niños aprenden que ser un terrorista asesino es la única forma de superarse en todos los sentidos. Si logra morir en el acto recibirá las 72 vírgenes en el paraíso que le han prometido toda su vida, y su familia tendrá estabilidad económica para siempre. Será famoso, habrán pancartas con su foto y plazas serán honradas con su nombre. Y en el caso de no morir en el camino, tiene la opción de ascender a un rango militar superior, obtendrá un puesto de autoridad y además podrá acceder a la corrupción del grupo y convertirse en millonario. Quizás no tendrá vírgenes en el paraíso, pero igual podrá tener fama extraordinaria y estabilidad económica para toda su familia.

En resumen, ¿qué otra opción le queda a un niño palestino en Gaza? Considero que esta es la esencia del conflicto. Teoréticamente, todos los demás temas pueden ser solucionados mediante negociaciones: Los asentamientos pueden ser desmantelados (tal y como se ha hecho en varias ocasiones en el pasado), las fronteras pueden ser movidas de un lugar a otro, edificios y casas que fueron destruidas pueden ser reconstruidas. Pero cambiar la ideología radical de una persona que ha sido sometida a un lavado de cerebro sistemático y eficiente por décadas, incluso desde su más pequeña infancia, no es algo que pueda ser alterado con facilidad. Esto va a tardar generaciones enteras para lograr ser corregido, pero sí es posible.

Ahora sí, entonces, ¿cómo podemos progresar hacia un futuro de paz, seguridad y felicidad mutua? tanto para el Estado de Israel, como para el pueblo Palestino. Antes de proyectar el futuro, comencemos con un poco de historia. El mundo islámico no siempre fue así. El periodo comprendido entre los siglos VIII y XIII es considerado por historiadores la era de oro del islam. En este periodo los académicos musulmanes, ingenieros, comerciantes, médicos y artistas, contribuyeron enormemente en áreas como la agricultura, economía, industria, literatura, navegación, filosofía, ciencias, tecnología y hasta en las artes. Algunos inventos, como la brújula, el álgebra, el ajedrez, el astrolabio, el reloj, la cámara oscura, el arte de teñir, el curtido de cuero, la destilación, e incluso los números que habitualmente usamos hoy en día son números arábigos… ¡y muchos más! Pero, lamentablemente todo eso cambió drásticamente con el nacimiento del islam fundamentalista, extremista y vengativo, luego de la caída de Jerusalén a manos de las cruzadas (en el año 1099) y la caída de la ciudad de Bagdad a manos de los mongoles bajo el mando de Gengis Kan (en el año 1258).

Para darles una idea de cuánto ha caído el mundo musulmán desde su gloria, veamos un poco de números y estadísticas. Hoy en día hay más 8 billones de personas en el mundo, de las cuales, aproximadamente el 30% son musulmanas. Sin embargo, solo 16 musulmanes han sido ganadores de premios Nobel (y de estos, 9 son premios Nobel por la Paz). Es decir, a pesar de ser el 30% de la población mundial, únicamente tienen 1.6% de los premios Nobel. Mientras que la población judía mundial, por ejemplo, que alcanzan tan solo un 0.03% de la población mundial, tiene alrededor 22% de todos los premios Nobel. Es decir, de los 965 premios nobel que se han entregado desde 1901 que inició esta premiación, ¡214 han sido entregados a judíos!

Honestamente no tengo una respuesta clara que explique la naturaleza de estos números. Pero lo que sí puedo decir con certeza es que el pueblo árabe musulmán tiene el potencial de hacer cosas magnificas, como lo demostraron en el pasado. Pero por algún motivo en los últimos cien años, el mundo musulmán, al parecer, se ha dedicado a otras cosas, que no son la persecución de la excelencia académica.

Aun así, hay casos hermosos de éxito, como por ejemplo la magnífica ciudad de Dubái en los Emiratos Árabes Unidos ´EAU´. Dubái es la prueba del éxito posible cuando los líderes se enfocan en el progreso económico. Una ciudad de 35km2 que hace 25 años era prácticamente dunas de arena en un desierto con una costa al mar. Era un pueblo pescador pequeño y relativamente insignificante, pero hoy es una meca de industria y turismo de lujo superior que posee algunos de los hoteles más finos del mundo y el edificio más alto del planeta, el Burj Khalifa. En las últimas décadas, Dubái se ha convertido en sinónimo de éxito económico estratégico.

Las similitudes entre la ciudad de Gaza y la ciudad de Dubái son impresionantes. Ambos pueblos de pescadores, desérticos, sin fuentes de agua potable, con clima seco caluroso, y una playa hermosa. ¿Por qué Gaza no podría ser como Dubái? ¿Por qué no podría desde la costa de Gaza haber islas artificiales en forma de palmeras donde los millonarios del mundo compraran propiedades y construir mansiones de lujo? ¿Qué tendría que pasar para que Gaza pueda ser Dubái? ¿Para que la población pueda disfrutar de una rambla marítima hermosa, con restaurantes que tengan estrellas michelín, hoteles de lujo, quizás incluso casinos, centros comerciales con las tiendas más exclusivas y así convertirse en un centro turístico excepcional con atracciones para toda la familia, generando así un sitio al que todo el planeta quisiera visitar?

La respuesta inicial que estará dando vueltas en su cabeza ahora a esta pregunta debe ser, ‘pues la culpa la tiene Israel’, o quizás ‘la supuesta ocupación de la Franja’, o ‘la falta de recursos naturales y sus respectivos petrodólares’, o quizás una serie de variables adicionales que no han sido analizados. Pero en realidad, la respuesta más probable es que, simplemente, no les interesa.

En los últimos días, en preparación para la redacción de este ensayo, realicé una serie de entrevistas a amigos y colegas árabes palestinos. Cada uno de los entrevistados comentaron distintos motivos o variables acerca de por qué Gaza no es Dubái. Sin embargo, todos llegan a un común denominador esencial que quisiera compartir con ustedes. Por un lado, todos concuerdan en la afirmación, que por supuesto que si se podría y aún se puede. No es por falta de dinero, pues claramente hemos visto que el mundo ha estado invirtiendo decenas de billones de dólares en la Franja de Gaza por décadas. Tampoco es por la supuesta ´ocupación´, pues claramente fueron capaces de introducir billones de dólares en armamento, aparte del hecho de que Israel no ha tenido presencia física en Gaza desde el año 2005 cuando se retiró por completo de la franja. Lo que si concuerdan es que el día en que los palestinos reconozcan el derecho a existir del Estado de Israel, podrán iniciar una evolución de modo de guerra y mártires a modo de progreso académico, y sin dudas, todo el mundo juntos apoyarán a Gaza en esta transición hacía el éxito.

Todos los entrevistados están de acuerdo en que los dirigentes políticos que han dominado la franja de Gaza por los últimos 17 años, desde la desconexión de Israel, la organización Terrorista fundamentalista yihadista del hamás, no tienen ningún interés en ponerle fin al conflicto, pues para eso, tendrían que reconocer al Estado de Israel y lamentablemente eso no coincide con la ideología que han estado inculcando con tanta eficiencia por tantos años a los pobladores de la franja desde edades tempranas. Ellos viven del conflicto y se alimentan del odio; se motivan en el resentimiento y se basan en la pobreza absoluta que mantiene a toda la población exclusivamente dependiente de las autoridades.

Como dice el viejo refrán chino: “Dale un pez a un hombre y comerá hoy. Enséñale a pescar y comerá el resto de su vida” (Confucio). Si educaran a la población de Gaza a figurativamente pescar, podrían ser económicamente independientes de sus autoridades, podrían dedicarse a la ingeniería la arquitectura, la agricultura, la medicina, las ciencias e incluso las artes. Pero para eso, solamente tendrán que optar por la vida y no por la muerte. Tendrán que dejar a un lado los afanes de adquirir las 72 vírgenes en el paraíso, tendrán que dejar la noción de la gloría yihadista. Tendrán que optar por tener una vida mejor hoy, tendrán que decidir invertir en esta vida.

Estas ideas no son de fantasía, son reales e incluso tienen cierto nivel de probabilidad. Pero esto va a requerir de un plan estratégico a largo plazo. Shimon Peres Z»L siempre decía que hay que soñar en grande. Él estaba convencido de que la cooperación económica sería el conducto ideal para salir del ciclo de violencia. Decía que hay que invertir para poder progresar. Pero sus sueños no se realizaron, en gran medida, debido a que el lado Palestino del conflicto, tanto la Autoridad Palestina como el Hamás no están dispuestos a reconocer la existencia del Estado de Israel. Siguen en su lucha, con slogans como ´From the river to the sea´, buscando destruir en lugar de invertir, siguen educando a matar en lugar de superar.

Lo que tiene que pasar, para que podamos progresar, es un cambio esencial en el paradigma social de los Palestinos. Propongo aquí un plan estratégico que consta de 3 fases indispensables iniciales:

  1. Tienen que dejar de alabar asesinos barbáricos, dejar de glorificar sus nombres, dejar de nombrar plazas, escuelas y calles en honor a los terroristas cuyo único acto fue traer muerte y sufrimiento a la humanidad.

 

  1. Tienen que dejar de pagarles sueldos mensuales a las familias de terroristas suicidas. Dejar de asociar actos de asesinato con un incentivo económico.

 

  1. Luego tienen que comenzar a vivir, a generar expectativas, a crear sueños, y eso los proyectará a invertir en la educación y en la excelencia académica.

Esto no va a ser fácil, ni rápido. Va a tardar décadas, incluso generaciones enteras. Pero no dudo que sea posible. Además, creo fuertemente que los árabes-israelíes podrían servir como puente social que una la brecha entre estos dos sistemas tan opuestos de vida. Creo que este ejemplo exitoso, podría motivar a los Palestinos a optar por la creación de expectativas de vida que no incluyan la muerte. Hay miles de ejemplos de enemigos mortales que lucharon guerras horrorosas en el pasado, que hoy en día son aliados. Basta con ver como el Estado de Israel y Alemania son aliados para entender que en la imagen macro de la historia universal, en el futuro lejano, el conflicto árabe-israelí se resumirá en una página de algún libro.

Los análisis que he estudiado, en base a las investigaciones realizadas en los últimos días, me llevan a pensar que fueron los sistemas de educación fundamentalista yihadista aquellos que destruyeron todas las fibras de empatía humana y que convirtieron en monstruos a los que realizaron las barbaridades del 7.10, por lo que por medio de la educación podremos remediarlo. Lo que hace falta ahora, es que el mundo se una para terminar con el Hamás. El ejército de Israel debe seguir luchando, para alcanzar lo antes posible los objetivos de esta guerra, el rescate inmediato de los secuestrados y la destrucción absoluta de la opresión del Hamás sobre la población de Palestina en Gaza. Luego, el mundo, juntos, podremos comenzar la reconstrucción de Gaza, tanto a nivel de infraestructura, como a nivel de educación de valores, de ética, de moral y así, podremos ofrecer una posibilidad de generar expectativas y sueños que no tengan nada que ver con matar ni morir. Quizás sea ingenuo, quizá sea un sueño, pero espero algún día poder caminar por la rambla de la ciudad de Gaza.

 

*Director ejecutivo del Departamento de Liderazgo Juvenil de la Organización Sionista Mundial. Sirvió como oficial en la Unidad de fuerzas especiales élite del Ejército de Israel “Duvdeban”, 25 años de servicio (entre el servicio básico y las reservas).
B.A. en Relaciones Internacionales Universidad Hebrea de Jerusalén.
B.A. en Historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén

Notas:

El choque de valores esenciales ¿Héroes o criminales? – https://agenciaajn.com/noticia/ariel-goldgewicht-el-choque-de-valores-esenciales-heroes-o-criminales-223983

A treinta días de la masacre – de dónde vino, en dónde nos encontramos y hacia dónde nos dirigimos… La lucha contra la Ignorancia – https://agenciaajn.com/noticia/a-treinta-dias-de-la-masacre-de-donde-vino-en-donde-nos-encontramos-y-hacia-donde-nos-dirigimos-la-lucha-contra-la-ignorancia-224939

Opinión

Hamás construyó túneles bajo la casa de mi familia en Gaza. Ahora está en ruinas

Hamás se mueve por una postura ideológica originada en el concepto de aniquilar el Estado de Israel y sustituirlo por uno palestino islámico. En su empeño por hacerlo realidad, normalizó la violencia y la militarización en Gaza, eliminando las posibilidades de un Estado palestino, aunque la perspectiva de que lo hubiera parecía cada vez más lejana por los sucesivos gobiernos israelíes que se opusieron.

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Soldados salen el 7 de enero de 2024 de un túnel que Hamás habría utilizado el 7 de octubre para atacar Israel a través del paso fronterizo de Erez, en el norte de Gaza. Noam Galai-Getty Images

Agencia AJN.- (Por Jehad Al-Saftawi – TIME) Pasaron siete años desde que me escapé de mi asediada ciudad de Gaza y vine a Estados Unidos. El Día de Acción de Gracias, mi madre me envió una foto de un árbol caído de cuatro metros en el sur de la Franja, donde mi familia se refugió estas últimas semanas. Diez de mis familiares están de pie sobre la calle, rodeando el árbol, y uno de ellos está cortando sus ramas. Es imposible conseguir gas para cocinar y este árbol es ahora la leña que les permitirá preparar su próxima comida.

Desde los atroces ataques de Hamás a Israel del 7 de octubre -que dejaron unos 1.200 muertos, la mayor matanza masiva de judíos en un solo día desde el Holocausto-, los sistemas que abastecen de alimentos, agua y medicinas a Gaza están en urgente declive mientras Israel lleva a cabo su continuo bombardeo de la Franja como respuesta. Desde entonces murieron al menos 27.000 palestinos, miles de ellos al parecer combatientes de Hamás, y unos 1,7 millones de los 2,3 millones de habitantes de Gaza se vieron desplazados, junto con decenas de miles de israelíes por el continuo lanzamiento de cohetes de Hezbollah en el sur de Líbano. Gran parte de la Franja quedó reducida a escombros. Pero la sensación de desorden y emergencia que reina hoy en el enclave costero se remonta mucho más atrás en el tiempo.

Desde la violenta toma de Gaza de Hamás en 2007, las concurridas y hermosas calles que yo conocía están dominadas por el caos terrorista. Hamás se mueve por una postura ideológica originada en el concepto de aniquilar el Estado de Israel y sustituirlo por uno palestino islámico. En su empeño por hacerlo realidad, Hamás normalizó la violencia y la militarización en todos los aspectos de la vida pública y privada de la Franja. En el proceso, eliminaron las posibilidades de un Estado palestino próspero junto a Israel, aunque la perspectiva de que lo hubiera parecía cada vez más lejana en medio de sucesivos gobiernos israelíes que trabajaban en contra de ello.

Vivimos en departamento de la familia de mi padre Imad y ahorramos dinero durante casi 18 años hasta que pudimos construir nuestra propia casa en el norte de Gaza. La primera señal de que Hamás estaba construyendo túneles bajo nuestra casa llegó en julio de 2013, mientras se realizaba la construcción. El que pronto sería nuestro nuevo vecino, Um Yazid Salha, se contactó con mi madre Saadia para preguntarle por qué mi hermano Hamza y yo siempre veníamos a la obra después de medianoche.

La obra, de dos plantas, estaba rodeada por un muro y dos puertas. Pero nosotros estábamos todas las noches en el departamento de la familia de mi padre, donde se cierra la puerta con llave a las 10 de la noche. «Nadie entra ni sale después de las 10», le dijo mi madre a Um Yazid.

Al día siguiente fui a la obra con mi madre y Hamza. Tras mirar rápidamente, no encontramos nada raro. Pero cuando examinamos la obra con mayor atención, encontramos varias losas de hormigón abajo de la escalera interior, cada una de unos 2,5 metros de largo. También encontramos una zona con tierra recién removida a la derecha de nuestra casa y del muro que la rodeaba.

Mi hermano Hamza y yo cavamos en esa tierra mientras nuestra madre miraba. Pronto nos encontramos con una puerta de metal cerrada con un candado. No teníamos ni idea de lo que era ni de por qué estaba allí. Hamza y yo volvimos a cubrir rápidamente la zona con tierra y fuimos directamente a la casa de nuestro vecino.

Antes de nuestra visita, Um Yazid nos contó que algunas noches miraba por las ventanas de su edificio de cuatro plantas hacia el muro que rodeaba nuestra casa y veía la llegada de una camioneta. La gente salía del vehículo y colgaba una lona para ocultar lo que estaban haciendo. Um Yazid escuchaba ruidos de carga y descarga y sentía vibraciones de excavación procedentes del terreno vacío que había detrás de nuestra casa. Sospechaba que alguien estaba cavando un túnel.

Al día siguiente de inspeccionar la casa, Um Yazid llamó para decirnos que los hombres habían regresado por la noche. Mi madre no quería que fuera, pero me vestí y fui solo a la casa inacabada. Cuando llegué a la puerta de hierro de la casa, empecé a escuchar el movimiento de las personas que estaban adentro. Toqué la puerta y una persona enmascarada abrió y me pidió que retrocediera un poco. Luego la cerró y me preguntó quién era yo. Desafiante, le dije que era el dueño de la casa. «¿Quién es usted?», le pregunté.

Encontrarnos con hombres enmascarados es algo a lo que estamos acostumbrados en diferentes aspectos de la vida de Gaza. Discutimos. Le dije que mi tío, que era miembro de Hamás y fiscal en su gobierno, les impediría construir un túnel. El hombre de la máscara insistió en que seguirían como querían. Me dijo que no debía tener miedo y que sólo sería una pequeña habitación cerrada que permanecería enterrada bajo tierra. Nadie podría entrar ni salir. Además, me dijo que sólo en el caso de una invasión terrestre israelí en esta zona y el desplazamiento de los residentes se utilizarían estas habitaciones para suministrar armas.

«No queremos vivir encima de un depósito de armas», le dije, justo antes de que me obligara a retirarme.

Las obras continuaron y Um Yazid siguió informándonos de la actividad nocturna. Hamza y yo, que la visitábamos cada pocas semanas, siempre encontrábamos la misma puerta. Nunca estábamos seguros de lo que podíamos hacer o de lo que realmente ocurría detrás de ella. Nuestro tío nos aseguraba que no teníamos nada que temer.

En febrero de 2014 me casé y dejé la casa de mi familia. Ese mismo año, mi madre, Hamza, y mis dos hermanas pequeñas se mudaron a la casa recién terminada. Antes de que lo hicieran, Hamza y yo volvimos a cavar y esta vez no encontramos más que un metro de arena y luego una gran losa de cemento. La cubrimos, creyendo que por fin habían cerrado la «habitación» por insistencia de nuestro tío.

En los años transcurridos desde entonces, mi familia o sus vecinos escuchaban ruidos o movimientos de vez en cuando. A veces se preguntaban si realmente había túneles, si estaban activos. Mi familia tenía demasiado miedo para hablar de esto con alguien, así que era nuestro secreto. Era vergonzoso, aunque sabíamos que nos oponíamos profundamente a lo que Hamás hubiera hecho al otro lado de aquella losa de cemento.

Cuando algo no se dice durante tanto tiempo, empieza a parecer imposible que la verdad llegue a saberse. Siempre esperé que llegara un momento en el que a mi familia y a otras personas como nosotros se les permitiera hablar de esos túneles, de la peligrosa vida que Hamás impuso a los gazatíes. Ahora que estoy decidido a hablar abiertamente de ello, no sé si ni siquiera importa.

Mi familia fue evacuada al sur poco después del 7 de octubre. Meses después, recibimos fotos de nuestra casa y nuestro barrio, ambos en ruinas. Quizá nunca sepa si la casa fue destruida por los ataques israelíes o por los combates entre Hamás e Israel. Pero el resultado es el mismo. Nuestra casa, y demasiadas de nuestra comunidad, fueron arrasadas junto a una historia y unos recuerdos de valor incalculable.

Y este es el legado de Hamás. Empezaron a destruir la casa de mi familia en 2013 cuando construyeron túneles bajo ella. Siguieron amenazando nuestra seguridad durante una década: siempre supimos que podríamos tener que desalojarla en cualquier momento. Siempre temimos la violencia. Los gazatíes merecen un verdadero gobierno palestino que apoye los intereses de sus ciudadanos, no terroristas que lleven a cabo sus propios planes. Hamás no está luchando contra Israel. Están destruyendo Gaza.

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Un encuentro de diálogo y esperanza: la reunión entre el Papa Francisco y Javier Milei

Este encuentro nos recuerda la importancia de la esperanza, el diálogo y la empatía en la construcción de un futuro más inclusivo y compasivo

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Javier Milei y el papa Francisco, ayer en el Vaticano (Foto: agencia EFE)

Agencia AJN.- (Por Eduardo Feinmann – Infobae) En un evento que ha capturado la atención de observadores tanto dentro como fuera de Argentina, el reciente encuentro entre el Papa Francisco y el presidente Javier Milei en el Vaticano se revela como un momento significativo de diálogo intersectorial. Las fuentes gubernamentales y vaticanas han proporcionado detalles que iluminan la naturaleza y el contenido de esta reunión, reflejando un intercambio profundo y constructivo en torno a los desafíos y esperanzas que enfrenta Argentina.

Desde el gobierno, se señala que la conversación giró en torno a la herencia recibida y el programa de gobierno de Milei, con un enfoque particular en la contención social durante este periodo de transición. Lo notable de este encuentro fue el tono recíprocamente afectuoso, un elemento que destaca la capacidad de ambas figuras para encontrar un terreno común más allá de las diferencias ideológicas o de política.

Una fuente de alta jerarquía en el Vaticano comparte que el Papa encontró en Milei a un líder firme en sus convicciones, incluso en el contexto desafiante marcado por la reciente caída de la Ley Ómnibus. La exhortación del Papa a no perder la esperanza resuena no solo como un consejo espiritual, sino también como un llamado a la perseverancia en medio de las adversidades políticas.

El diálogo también abordó la compleja situación socioeconómica de Argentina, enfocándose en las iniciativas del gobierno para colaborar con organizaciones caritativas, tanto católicas como evangélicas. La preocupación del Papa por la cuestión social subraya su constante compromiso con los más vulnerables, un tema que encuentra eco en las políticas propuestas por Milei.

Un gesto de humildad marcó la reunión, con Milei pidiendo disculpas por pasadas expresiones verbales dirigidas hacia el Papa, quien, en un acto de generosidad y comprensión, aceptó estas disculpas. Este intercambio no solo demuestra la disposición al diálogo y la reconciliación por parte de ambas figuras, sino que también subraya la importancia de la empatía y el respeto mutuo en la política y la vida pública.

Los informes desde Roma destacan el “excelente feeling” entre Francisco y Milei, un encuentro caracterizado por la humildad y la espiritualidad, rasgos que sorprendieron gratamente a muchos. La sintonía entre el líder espiritual de millones de católicos en todo el mundo y el presidente argentino, conocido por su estilo directo y sus firmes posturas económicas, sugiere un puente inesperado entre el pensamiento económico y la preocupación social.

La invitación renovada del Papa Francisco a Milei para visitar Argentina, aunque aún sin fecha definida, mantiene la esperanza de una futura colaboración y diálogo continuo. Este encuentro entre el Papa y el presidente argentino no solo simboliza una búsqueda compartida de soluciones a los desafíos actuales, sino que también envía un mensaje poderoso sobre la posibilidad de unir fuerzas a través de las diferencias en beneficio del bien común.

En definitiva, la reunión entre el Papa Francisco y Javier Milei abre un nuevo capítulo en la relación entre el Vaticano y Argentina, marcado por el entendimiento mutuo y la cooperación hacia objetivos comunes. En tiempos de división y polarización, este encuentro nos recuerda la importancia de la esperanza, el diálogo y la empatía en la construcción de un futuro más inclusivo y compasivo.

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