Seguinos en las redes

Opinión

Hoy, 50 años más tarde. Por Hernán Felman*

AJN.- “La paz, en nuestra región, será posible sólo cuando los palestinos, y el mundo árabe, comprendan que estamos aquí para siempre, que este pujante país, seguirá siendo el Estado Judío que el movimiento Sionista y sus líderes, Herzl, Jabotinsky, Ben Gurion y Menajem Beguin soñaron y ayudaron a construir”.

Publicada

el

hernan felman

Mayo de 1967, los comentarios periodísticos anunciaban una Guerra inminente en el Medio Oriente, el movimiento Sionista en ebullición, una Guerra pondría en peligro la desaparición del Estado de Israel.

Nosotros, que nacimos con el Estado de Israel, no conocimos ninguna realidad fuera de la
existencia del Estado Judío, esa seguridad que hoy vemos como trivial, era de todos modos, una realidad relativamente nueva para nuestros padres y abuelos.

Y ahora, mayo de 1967, una vez más, una oscura nube, cubre el cielo del mundo judío y pone en duda la misma continuidad del Estado de Israel.

Los macabros chistes que rondaban en esos días en Israel decían que ya había un cartel en el
aeropuerto de Ben Gurión que pedía que “el último en abandonar el país, que apagase la luz…”
Veníamos de una época difícil para el judaísmo argentino, movimientos neo-nazis levantaban la
cabeza, Tacuara la GRN (guardia restauradora nacionalista) con sus vestimentas especiales, su
peinado “a la gomina” y el saludo Nazi, traían demasiados frescos recuerdos de la bestia nazi que hiciera estragos en nuestro pueblo. Aun así, cuando participábamos en sus manifestaciones para enterarnos que decían, cantábamos junto con ellos “judíos a Israel” era eso lo que nosotros, activistas sionistas en la Argentina, pensábamos que era el mejor futuro para nosotros, nuestras familias, y para el resto del Pueblo judío.

Ellos deseaban expulsarnos, nosotros pensábamos en la Aliá como el medio necesario para volver a ser un pueblo normal en su tierra.

Esos días de tensa espera en el mes de mayo nos sirvieron para tomar nuestra decisión, tomando en cuenta la situación; Qué alternativa teníamos? Solo una, prepararnos a viajar a Israel y ofrecernos de voluntarios y así reemplazar a las decenas de miles de Israelíes que deberían abandonar sus hogares y trabajos con el fin de servir al Estado de Israel y a sus fuerzas armadas.

Hablamos con nuestros padres, Tzipora Z”L (mi novia de esos tiempos, y luego mi querida mujer
por casi 40 años) y yo. Éramos menores de edad sin el permiso de nuestros padres no podríamos salir de la Argentina. Sus respuestas fueron claras, NO, no firmaremos los poderes para permitirles viajar… Pocos días más tarde ante nuestra insistencia, amenazas y llanto, empezamos a desmoronar los muros que nuestros padres construyeron. Sí, nos costó mucho, pero el día 5 de Junio nuestros padres firmaron el anhelado permiso. ¡Mis suegros firmaron el permiso a dos de sus hijas!, la hermana de Tzipora, se unió al viaje también.

Un párrafo debe ser dedicado a nuestros padres, una firma de ese tenor ante la proximidad de
una Guerra que podría “borrar del mapa” a Israel es una firma heroica que hasta hoy, admiro y
agradezco a mis padres y los que con el tiempo se convirtieron en mis suegros, por habernos
permitido cumplir con nuestros ideales. Imagino la preocupación y dolor con el que firmaron ante
un Escribano esos poderes en un momento de tanta incertidumbre.

Solo el 7 de junio, pudimos subir a un avión que nos llevara a Rio de Janeiro a fin de alcanzar el
barco Teodor Herzl que nos llevaría a Israel. Ese día se publicaba en la Argentina noticias que
hablaban de grandes daños a lo largo y ancho del Estado de Israel. ¡Nuestro país ardía en llamas!

Es importante destacar la solidaridad de la comunidad Judía de la Argentina que en 24 horas puso en marcha centros de distribución de ropas y artículos adecuados a los voluntarios, una corta visita y salimos equipados adecuadamente para nuestra misión.

La comunidad judía de Rio de Janeiro, nos recibió con los brazos abiertos y nos alojaron en sus
casas por la noche y nos llevaron a la mañana a abordar el barco.

Todo ello para llegar a Israel… Cuando todo había ya terminado con el triunfo impensable de
Tzahal a todos los ejércitos vecinos.

Ya las primeras buenas noticias nos alcanzaron al abordar el Teodor Herzl, y en un par de días
comenzamos a entender que todo había ya terminado. No podré ocultar, que en alguna medida
nos “desilusionamos” queríamos ser héroes y colaborar con el esfuerzo de nuestro pueblo y nos
encontramos en un paseo marítimo de 20 días por el mar Atlántico y el mar Mediterráneo.

La entrada a Haifa fue una de las experiencias sionistas másfuertes que viví en mi vida, la orquesta del barco, tocando el Hatikva y nosotros y los trabajadores del Puerto en firmes, entonando nuestro emocionante himno. Cuanto lloramos de emoción, cuan impacientes estábamos por comenzar nuestra tarea…

Fuimos destinados, por ser un garin del Movimiento Betar, a Mevoot Betar en las colinas de
Jerusalém, una Tiulit nos estaba esperando, debíamos apurar, era viernes y deberíamos llegar al meshek antes de Shabat.

Nos esperaban en Mevoot Betar con varias casas destinadas a nuestro alojamiento y una de ellas destinada a ser nuestro comedor. Para los voluntarios que fueron destinados a Kibutzim, las cosas eran más fáciles, nosotros, los únicos destinados a un Moshav Shitufi, debimos establecer una rutina distinta ya que no había un comedor comunitario, todos, en forma rotativa, nos hicimos cargo de cocinar para todo el grupo.

Al amanecer del Shabat, decidimos llegar de algún modo a Jerusalém, ya no teníamos paciencia, queríamosllegar a ella, recorrer sus calles, sentir sus olores, sentirnos en casa…

Afortunadamente tanto Tzipora como Dora sabían hebreo a la perfección, nos explicaron dónde ir a fin de viajar “a dedo” a Jerusalém, y así lo hicimos.

En ese cruce de caminos tuve mi primera experiencia con la sociedad israelí, dos jóvenes israelíes, aproximadamente de nuestra edad, esperando también a alguien que los llevase, preguntaron a las mujeres que hacíamos, a que vinimos, Pronto la conversación paso a gritos, yo no entendía una sóla palabra, quería saber de qué se trataba. Pero en vano, tanto Tzipora como Dora estaban furiosas.

En definitiva, cuando me explicaron lo que pasó, entendí que esos dos jóvenes no entendían quién nos necesitaba acá, todo nuestro viaje había sido un despilfarro de dinero, ellos no necesitaban ninguna ayuda de los judíos del mundo, prueba de ello, llegamos demasiado tarde!!

Al llegar a Jerusalém ya sabíamos que ser voluntarios no era tan heroico como nosotros
pensábamos. Ya no nos apuramos a informar a que vinimos a nuestros interlocutores.
¡Hasta hoy recuerdo la gran emoción de pasear por las calles de Jerusalém! A pesar de ser Shabat había un clima de fiesta por las calles difícil de explicar…

Al día siguiente, de acuerdo con las instrucciones recibidas, concluimos nuestro desayuno a las
cinco de la mañana y ya, de inmediato vinieron a buscarnos para cumplir nuestra primera misión
en el meshek.

En Mevoot Betar había una gran cantidad de gallineros productores de huevos, uno de los
productos integrantes de la dieta de las gallinas era la harina de pescado.

Acababa de llegar un camión cargado a tope de bolsas de 50 kilos de esa “simpática” harina, quien mejor que nosotros para descargar dicho camión?

Yo, que en total pesaba 58 Kilos, y que odiaba (hasta el día de hoy) pescado, fui el primero en
caerme cuando pusieron en mis hombres la primera bolsa. Ya alrededor nuestro habían más de
20 espectadores de entre los javerim del meshek, no pasó mucho tiempo hasta que todos se
revolcaran de risa ante ese espectáculo. Aun así concluimos nuestra misión de la que nos costó
recuperarnos un par de días, hasta hoy, en momentos de nostalgia recuerdo el olor del que me
costó desprenderme sólo al cabo de unos días con la ayuda de kilos de jabón.

Pero no todo fue bolsas de harina de pescado, también había un criadero de nutrias, plantaciones de duraznos y cerezas. Fui destinado a trabajar en el centro de selección y embalaje de las frutas y rápidamente me convertí en ayudante del responsable del lugar.

En definitiva, en efecto, reemplazamos a gran parte de los hombres del meshek que aún estaban enrolados. Si cumplimos una importante misión y aportamos nuestro grano de arena, llegamos tarde a la Guerra, pero a tiempo de ayudar y cumplir misiones civiles necesarias que no podían hacer aquellos que aún estaban en el ejército.

A los pocos días de nuestro arribo, fuimos informados que se efectuaría una marcha
del Movimiento Betar, la cual saldría de la puerta de Iaffo hasta el Muro de los Lamentos
encabezada por Menajem Beguin.

Esta inolvidable marcha con nuestros uniformes de Betar y acompañados por nuestro líder fue
también otro de los hitos de ese viaje. Shir Betar, Hatikva, el Kotel Hamaaravi. Nosotros éramos
parte de ese acto histórico!

Éramos parte de miles de voluntarios de todo el mundo que dejaron estudios, familias, en muchos casos parejas a fin de asegurar la continuidad judía y expresar nuestra solidaridad con nuestro Estado de Israel.

Pero no todas fueron experiencias “nacionales”, junto a Felix (z”l) otro componente del garin,
decidimos hacer en Mevoot Betar el Bar Mitzva que no hiciéramos a los 13 años.

¡Hasta hoy recuerdo a todos los javerim del Moshav tirándonos caramelos al fin de nuestro Bar
Mitzva a los 18 años! Hasta hoy me conmuevo al memorarlo.

A los 6 meses retornamos a la Argentina, habíamos prometido a nuestros padres que volveríamos, los intentos de los javerim del Moshav de convencernos para quedarnos no nos hicieron fácil la decisión, pero no podíamos fallar a nuestros padres.

Volvimos con la seguridad que nos casaríamos en un par de años y volveríamos de inmediato a
Israel… Nuestra Aliá se concretó al fin, sólo al cabo de 15 largos años, con 2 hijos, Gustavo de 12 años y Carina de 8.

Sí, han pasado ya 50 años, toda una vida, el Estado de Israel, aun hoy está amenazado, las guerras no han terminado, lamentablemente yo no veo un horizonte de paz verdadera, nuestros
enemigos visten hoy ropas de anti-sionistas, pero la verdad es otra, sigue el antisemitismo en
muchos rincones del planeta levantando sus garras; Veo con preocupación lo que sucede en
EEUU, en Francia y en tantos otros lugares.

La paz, en nuestra región, será posible sólo cuando los palestinos, y el mundo árabe, comprendan que estamos aquí para siempre, que este pujante país, seguirá siendo el Estado Judío que el movimiento Sionista y sus líderes, Herzl, Jabotinsky, Ben Gurion y Menajem Beguin soñaron y ayudaron a construir.

El mismo sentimiento de voluntarismo sigue, hasta hoy día, marcando mis pasos.

No vine a este país únicamente a vivir, vine a Israel a cambiar la realidad, a mejorarla, a seguir
aportando para el fortalecimiento de nuestro país y así fomentar su desarrollo.

Mi actuación en el KKL es la cristalización del sueño de ser parte de esta mágica utopía la cual se convirtió en realidad, el Estado de Israel.

*vicepresidente de Keren Kayemet Lelsrael Mundial

Dejá tu comentario

Opinión

Coronavirus. Israel, de líder en vacunación al abrupto estancamiento: un fenómeno que preocupa

Agencia AJN.- Con el abastecimiento de vacunas asegurado y con organizaciones de salud eficientes para administrarlas, Israel podría tener a todo el país ya inoculado con la primera dosis. En cambio, los médicos y las autoridades deben implorar a los pacientes que acudan a inocularse, en medio de una lucha contra la desinformación y las campañas antivacunas.

Publicado

el

Por

BeFunky-collage

Agencia AJN (por David Horovitz, para The Times of Israel).- La campaña de vacunación de Israel, que es la más importante del mundo, ha bajado su ritmo drásticamente. Cualquier israelí mayor de 16 años puede vacunarse desde hace una semana y, según todos los indicios, el Estado judío cuenta con abundantes suministros y personal médico dispuesto a inocular a todos los interesados, un privilegio extraordinario, cuando la mayor parte del resto del mundo no tiene ninguno de los dos.

Las organizaciones de mantenimiento de la salud israelíes dicen que tienen la capacidad combinada de administrar más de 200.000 vacunas al día; el 21 de enero, de hecho, 230.000 israelíes recibieron su primera o segunda dosis, según muestran las estadísticas del Ministerio de Salud.

Pero a medida que se ha ampliado la elegibilidad, la demanda se ha estancado: en los últimos siete días hasta el 10 de febrero se administraron menos de 700.000 vacunas, lo que supone un descenso con respecto a las 850.000 de la semana anterior (hasta el 3 de febrero), que a su vez fue significativamente inferior a los más de 1,25 millones de la semana anterior (hasta el 27 de enero).

Hasta el jueves por la mañana, unos 3,7 millones de los 9,3 millones de israelíes (aproximadamente el 40%) se habían vacunado por primera vez, y 2,3 millones de ellos también se habían vacunado por segunda vez. Estas cifras podrían y deberían haber sido significativamente mayores. De acuerdo a su capacidad, Israel podría estar entrando en la recta final de las primeras dosis para los israelíes que cumplen los requisitos; en cambio, esta semana se registró una media de 50.000 vacunaciones al día.

Las organizaciones de salud dicen que están desconcertadas y que no saben qué hacer al respecto. “No tenemos ninguna explicación de por qué la gente no viene”, dijo el lunes Dganit Barak, del proveedor médico Clalit, mientras las imágenes de televisión mostraban el amplio centro de inoculación Arena de Jerusalem casi desierto. “Enviamos mensajes diciendo a la gente que venga a vacunarse, pero aún así la respuesta es baja”, añadió Barak, con preocupación.

Su colega, la doctora Orly Weinstein, se hizo eco el martes: “Ahora incluso estamos llamando a la gente. Los médicos de cabecera están llamando a sus pacientes para decirles que vayan a vacunarse”.

Dada la demostrable falta de entusiasmo, se podría llegar a la conclusión de que Israel ha superado la pandemia y/o que las vacunas están resultando ineficaces o peligrosas. Pero nada de eso es cierto.

Untitled-1-4

Alto grado de contagio

Israel ha llegado a tener la tasa de contagio más alta de la OCDE, aunque en los últimos días se ha producido una ligera mejora. El miércoles se registraron “sólo” 5.540 nuevos casos, frente a la media reciente de unos 7.000 contagiosdiarios. Sigue registrando casi 150 nuevos casos graves al día, y cerca de 50 muertes diarias, a pesar del cierre nacional que ha regido durante semanas, con los sectores privado y público en gran parte cerrados en lo que se supone que ha sido un bloqueo particularmente estricto durante parte de ese tiempo.

Mientras tanto, el comienzo temprano de la vacunación significa que Israel presenta la primera investigación del mundo de este tipo que muestra que las vacunas son tan eficaces como los ensayos de Pfizer, y que los efectos secundarios son ampliamente insignificantes. Apenas una cuarta parte de los millones de israelíes vacunados ha informado a sus médicos de algún efecto secundario. Las estadísticas del Ministerio de Salud publicadas el martes, recopiladas sobre la base de unos 4,7 millones de vacunaciones de primera y segunda dosis, mostraron un total de 43 hospitalizaciones, la mayoría de ellas de personas con enfermedades preexistentes, 28 de ellas en el grupo de edad de más de 60 años, y sólo cuatro de ellas entre los menores de 40 años.

El Dr. Tal Brosh, jefe del departamento de enfermedades infecciosas del Hospital Assuta de Ashdod, declaró a Radio Israel el jueves por la mañana que no ha habido ni una sola muerte atribuible a la vacuna desde que Israel empezó a vacunar.

Entonces, si es evidente que no se ha vencido al COVID, y si las vacunas son manifiestamente fundamentales para vencerlo, ¿por qué los israelíes no están acudiendo en masa a los centros de inoculación?

Evidentemente, la demanda ha disminuido a medida que los israelíes de más edad se han vacunado y se ha invitado a los más jóvenes, a quienes ahora hay que implorar que se vacunen. Los más jóvenes, aún soy capaz de recordar, suelen creerse invencibles. Y esa sensación puede haberse visto exacerbada, en lo que respecta al COVID, por los datos que durante meses mostraron que los ancianos y las personas con condiciones médicas preexistentes eran los más expuestos a la pandemia. Sin embargo, últimamente, debido en parte a la variante británica, están aumentando los casos graves entre los israelíes de menor edad.

Además, vacunarse como adulto es una experiencia atípica. La mayoría de las vacunas las recibimos de niños, cuando los padres toman las decisiones por sus hijos. Por supuesto, los viajeros no se lo piensan dos veces a la hora de ponerse las vacunas necesarias para visitar ciertos países, pero esa es una situación en la que prevalece el interés directo y estrecho. Es evidente que la convicción de que existe un interés propio, estrecho y muy personal para vacunarse contra el COVID aún no tiene suficiente eco.

Untitled-3-3-640×400

Alta desconfianza

Y luego hay otros dos factores relacionados, ambos globales pero con aspectos particularmente israelíes: la asombrosa incapacidad en nuestra época de distinguir la verdad de la falsedad, y el inmenso escepticismo del público sobre lo que le dicen las personas con autoridad sobre casi todo.

La ciencia de las vacunas contra el COVID es sólida. Pero es evidente que la fe del público se ha visto socavada en cierta medida por el cúmulo de noticias falsas que afirman que la vacuna es peligrosa, con una avalancha de mensajes en las redes sociales, incluso de “rabinos famosos”, que afirman despreciablemente que la vacuna causa infertilidad, reacciones alérgicas graves e incluso la muerte. Las plataformas de las redes sociales han tardado en desmontar las mentiras, y los medios de comunicación convencionales no siempre han sido eficaces a la hora de poner de relieve los datos científicos.

Por ejemplo, el lunes, en el canal de televisión más visto de Israel, el Canal 12, la organizadora de un grupo de Facebook que publicaba un post en el que se instaba a los israelíes a pedir cita para la vacuna y a no acudir a ella, de modo que las dosis tuvieran que ser desechadas, dispuso de largos minutos para exponer sus argumentos ante una presentadora claramente poco preparada. Su posición luego fue “rebatida” por un experto de modales suaves, cuyas amables réplicas, cuando se le permitía intervenir, no estaban a la altura de la ferocidad de la invitada.

Que los que no se vacunan ponen en riesgo a otros -incluidos los que se han vacunado, ya que las vacunas ofrecen un 95% de protección, no el 100%-, que aumentan la carga y el riesgo para el personal médico si enferman, que desvían los recursos de los servicios sanitarios de otros cuidados vitales… ninguno de estos puntos se expuso en el segmento.

Por el contrario, el miércoles por la mañana, el Dr. Brosh, de Assuta, fue invitado a responder a las preguntas sobre las vacunas y se le concedió mucho tiempo de emisión. Pudo explicar con calma que los efectos secundarios de las vacunas surgen en su mayoría de inmediato y no años después, e invitó a los oyentes que se preguntaban si debían vacunarse a llegar a sus propias conclusiones sobre el equilibrio entre un riesgo teórico y altamente improbable de efectos secundarios en el futuro y el peligro manifiesto del COVID-19 aquí y ahora.

Una encuesta de opinión publicado el martes por la noche por el Canal 11 de Israel, entretanto, subrayó el grado en que la desconfianza de los israelíes en la gestión de esta crisis por parte del gobierno puede estar socavando la confianza pública en la batalla contra el coronavirus. Un 56 por ciento de los encuestados dijo que el juicio por corrupción del primer ministro Benjamin Netanyahu estaba influyendo en su gestión de la pandemia, otro 17 por ciento dijo que no sabía si ese era el caso, y sólo el 27% estaba convencido de que sus políticas en materia de COVID no se veían afectadas por sus problemas legales.

Este alto nivel de desconfianza no explica directamente el menor interés de los israelíes por la vacunación, pero muestra lo turbias que están las aguas: muchos israelíes creen que la política de cierre del primer ministro ha sido moldeada por su confianza en sus socios ultraortodoxos de la coalición, y su necesidad de contar con su apoyo en las elecciones del próximo mes. Por lo tanto, un importante sector cree que todo el país se ha mantenido bajo un cierre porque el mandatario no se atreve a enfadar a su electorado ultraortodoxo, en cuya comunidad muchas escuelas han permanecido abiertas desafiando las leyes y donde el contagio ha sido a menudo desproporcionadamente alto.

.

Toda la gestión de la coalición frente al COVID-19 ha estado sesgada por la política, se quejó Moshe Fadlon, el veterano alcalde de Herzliya, en la Radio del Ejército el miércoles por la mañana, al anunciar que junto con otras dos autoridades locales cercanas planeaban desafiar al gobierno nacional y reabrir las escuelas en los próximos días. Los grupos hoteleros también han anunciado sus planes de reapertura, les deje o no el gobierno.

En las últimas semanas, los comercios y restaurantes han desafiado sistemáticamente las restricciones específicas de cierre, protestando porque simplemente no pueden soportar los costes financieros de permanecer cerrados por más tiempo, y quejándose de que es injusto e insostenible que se les aplique una ley que está siendo incumplida de forma tan descarada e indulgente en el sector ultraortodoxo.

Cuando un gobierno desconfía enormemente de su gestión general de una pandemia, y cuando los ciudadanos hasta ahora respetuosos de la ley se sienten obligados a infringir las leyes diseñadas para salvar vidas, no es sorprendente que la confianza y el interés del público en una campaña de vacunación impulsada por el gobierno tampoco sean tan elevados como debieran.

Incentivos para la vacunación

Yuval Steinitz, un ministro de la coalición de Netanyahu, sugirió la semana pasada, en una de las interminables sesiones que pasan por reuniones del gabinete en estos días, que Israel debería hacer obligatoria la vacunación. Se nos dice que fue rápidamente rechazada. Tal medida sería considerada casi con toda seguridad ilegal, pero también está mal concebida.

El incentivo, más que el castigo, es el camino a seguir. Los grupos hoteleros rebeldes están planeando abrir sólo a los huéspedes que han sido vacunados o que tienen pruebas COVID negativas. Los restaurantes están haciendo lo mismo. El gabinete se ve ahora arrastrado en la misma dirección, con la intención de reabrir gimnasios, cafés, eventos culturales y demás, pero sólo a los vacunados y a los que tengan una prueba de coronavirus negativa, al tiempo que se cobra por las pruebas para fomentar aún más la vacunación.

En su comparecencia del lunes en el Canal 12, la mujer que está detrás del grupo de Facebook ya eliminado protestó porque era injusto que se enfrentara a ser tratada “como una ciudadana de segunda clase” al prohibírsele el acceso a los centros comerciales por no querer vacunarse. Con suerte, una reapertura gradual de Israel sólo para aquellos que se han vacunado debería constituir un poderoso incentivo.

Las burlas a los antivacunas también pueden ayudar. El programa de sátira “Eretz Nehederet” (“País maravilloso”) del Canal 12 recicló esta semana un viejo sketch en el que aparecía la madre fundadora de un “grupo anti semáforo”, dedicado a enseñar a los niños a ignorar las señales de paso de peatones al cruzar la calle. “Golpear el parachoques es la opción informada”, declaraba. “¿Quién ha dicho que hay que evitar ser atropellado?”.

Sí. Omitir la vacuna que salva vidas es la elección informada. ¿Quién ha dicho que hay que evitar una pandemia mortal?

Lamentablemente, en cualquier caso, el gran peso de las pruebas directas que demuestran la continua vulnerabilidad a la COVID de quienes no se vacunan acabará poco a poco con todo el escepticismo, salvo el más arraigado. Los extremistas antivacunas seguirán sin ser persuadidos, pero hay que creer que una abrumadora mayoría aún puede obedecer al sentido común para salvar vidas.

Seguir leyendo

Opinión

Análisis. Biden se desmarca de sus predecesores al tomarse con calma la paz entre israelíes y palestinos

Agencia AJN.- Al igual que Trump, Obama, Bush y Clinton, el presidente de los Estados Unidos dice que el objetivo final es la solución de dos estados. A diferencia de ellos, no está interesado en lanzar una iniciativa de alto riesgo para llegar a ella. Ahora es su turno.

Publicado

el

Por

biden-elige-como-secretario-de-estado-al-multilateralista-antony-blinken

Agencia AJN (por Jacob Magid, para The Times of Israel).- La administración del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dio su primera declaración política oficial sobre el conflicto israelí-palestino en una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU el martes, y, siguiendo con la misma línea de las administraciones anteriores, expresó su apoyo a una solución de dos estados para el conflicto israelí-palestino.

Fue ese mismo final el que llevó a los ex presidentes Bill Clinton, George W. Bush, Barack Obama y Donald Trump a probar suerte presentando sus respectivos planes de paz y reuniendo a las partes en negociaciones de alto nivel.

Clinton recibió a Itzjak Rabin y a Yasser Arafat en la Casa Blanca en 1993 y 1995 para firmar los Acuerdos de Oslo y luego invitó a Arafat y al entonces primer ministro israelí Ehud Barak a Camp David para un último intento de reconciliación en 2000.

Bill_Clinton_Yitzhak_Rabin_Yasser_Arafat_at_the_White_House_1993-09-13-640×400

Clinton (centro) junto a Rabin (izq.) y Arafat (der.) en la Casa Blanca en 1993.

Por su parte, Bush publicó su Hoja de Ruta para la Paz en 2002 y reunió a representantes palestinos e israelíes en Aqaba al año siguiente.

Obama, en su primer día de mandato en 2009, nombró un enviado especial para el proceso de paz y su secretaria de Estado, Hillary Clinton, dirigió las negociaciones directas en 2010 y 2011, durante las cuales Estados Unidos afirmó que era posible una resolución del conflicto en un año. Tras el fracaso de esas conversaciones, el sucesor de Clinton, John Kerry, se embarcó en su propio esfuerzo, viajando entre Jerusalén y Ramallah en 2013 y 2014 para llevar a cabo negociaciones indirectas que también terminaron sin resultado.

F090922AO08-e1393475189938-640×400

Barack Obama en una reunión junto al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y al presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas.

Trump entró en el cargo hablando de su deseo de lograr el “acuerdo definitivo”. Su yerno y asesor Jared Kushner elaboró un plan de paz en dos partes que se dio a conocer en 2019 y 2020, pero los palestinos lo rechazaron, y la administración se contentó con buscar acuerdos de normalización entre Israel y los Estados árabes de la región.

Ahora es el turno de Biden.

Mideast Israel Obit Ariel Sharon

El expresidente George Bush junto a Abbas (der.) y al por entonces primer ministro israelí, Ariel Sharon (der.).

Pero en lugar de caer en la ostensible trampa que atrajo a sus predecesores, el nuevo presidente estadounidense tiene una estrategia diferente. En lugar de ir a por todas a la vez, el gobierno de Biden prefiere impulsar pasos graduales que puedan dar ambas partes, al tiempo que desaconseja movimientos unilaterales que disuelvan la confianza que aún queda entre ellos.

El objetivo final sigue siendo el mismo, y el embajador en funciones de Estados Unidos ante la ONU, Richard Mills, lo dejó claro en la primera línea de su discurso del martes: “Bajo la nueva administración, la política de Estados Unidos será apoyar una solución de dos estados mutuamente acordada, en la que Israel viva en paz y seguridad junto a un estado palestino viable”.

La administración de Biden no se limitó a expresar su apoyo a la solución de los dos Estados, sino que en muchos sentidos ha estado redoblando el concepto, indicando que Trump se había limitado a hablar de la idea mientras permitía que la construcción de asentamientos israelíes siguiera sin control en todas las partes de Cisjordania durante los últimos cuatro años. Biden, por su parte, tiene un largo historial de críticas a la construcción de asentamientos y lo hizo varias veces durante la campaña.

Y sin embargo, Mills siguió esa declaración con una importante advertencia, que rara vez fue utilizada por las administraciones anteriores que no estaban dispuestas a aceptar un no por respuesta: “El compromiso diplomático de Estados Unidos partirá de la premisa de que el progreso sostenible debe basarse en la consulta activa con ambas partes y que el éxito final requiere el consentimiento activo de ambas partes”, dijo.

“Desgraciadamente, como creo que hemos escuchado, los respectivos líderes están muy alejados en las cuestiones del estatus final, la política israelí y palestina es tensa y la confianza entre las dos partes está en su punto más bajo”, continuó el enviado estadounidense.

Sin embargo, se trata de reconocer la realidad, no de excusar la inacción.

“Estas realidades no eximen a los Estados miembros de la responsabilidad de intentar preservar la viabilidad de una solución de dos Estados. Tampoco deben desviar la atención del imperativo de mejorar las condiciones sobre el terreno, en particular la crisis humanitaria en Gaza”, dijo Mills.

El mensaje fue casi idéntico al utilizado por Biden y sus ayudantes durante la campaña.

“Esto no es 2009, no es 2014. Las partes están muy lejos de estar preparadas para entablar negociaciones o conversaciones sobre el estatus final”, dijo el posible secretario de Estado de Biden, Antony Blinken, a The Times of Israel un tiempo atrás. El funcionario opinó que una administración de Biden adoptaría inicialmente una postura de “no hacer daño” asegurándose de que “ninguna de las partes tome medidas unilaterales adicionales que alejen aún más la perspectiva de dos estados o la cierren por completo”.

F100309FF03-640×400

Netanyahu y Biden.

Pasos en puntas de pie

Eso es exactamente lo que Mills seguiría impulsando el martes.

El enviado hizo tres peticiones a Israel y dos a la Autoridad Palestina que la administración Biden considera necesarias para mantener viva la solución de los dos estados.

Mills pidió a Israel que evite la anexión de Cisjordania, la expansión de los asentamientos y las demoliciones de viviendas palestinas más allá de la Línea Verde. En cuanto a los palestinos, el enviado pidió que detenga la incitación a la violencia y que cese su práctica de pagos mensuales a los prisioneros de seguridad en las cárceles israelíes, incluidos los que tienen las manos manchadas de sangre. “Esperamos que sea posible empezar a trabajar para construir poco a poco la confianza en ambas partes para crear un entorno en el que podamos volver a ayudar a avanzar en una solución”, dijo Mills.

En esa línea, el enviado de la ONU explicó la decisión de “renovar” las relaciones de EE.UU. con los palestinos, que se habían “atrofiado” durante la administración Trump.

Mills se refirió al plan de Biden de reabrir la misión diplomática de la Organización para la Liberación de Palestina en Washington que se cerró en 2018, junto con el consulado estadounidense en Jerusalem que servía de embajada de facto a la AP, pero que se eliminó en 2019. El enviado también dijo que el presidente “restaurará el apoyo financiero para el desarrollo económico y la ayuda humanitaria para el pueblo palestino”.

“No vemos estos pasos como un favor a los líderes palestinos. La asistencia estadounidense beneficia a millones de ciudadanos palestinos y ayuda a preservar un entorno estable que beneficia tanto a ellos como a los israelíes”, explicó Mills.

Pero mientras Washington planea abrazar a los palestinos como medio para que las partes vuelvan a la senda de una solución de dos estados, los funcionarios de Biden han dejado claro rápidamente que esto no se hará a expensas de Israel.

La candidata de Biden para convertirse en embajadora a tiempo completo en la ONU hizo varios gestos hacia Jerusalem durante su audiencia de confirmación el miércoles que indicaban precisamente eso. “Espero estar con Israel, oponiéndome a los ataques injustos contra Israel, a las implacables resoluciones propuestas injustamente”, dijo Linda Thomas-Greenfield ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado.

2f0c62fb-6113-42e6-83cf-a35e0e3c4db6

Biden junto al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas.

Al igual que Biden y Blinken, también expresó su apoyo a los Acuerdos de Abraham y su interés por “ampliar el círculo de la paz” en torno a Israel. También, al igual que ellos, se pronunció fervientemente contra el movimiento antiisraelí de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), calificando de “inaceptables” las “acciones y el enfoque” de sus partidarios.

A diferencia de Obama, que evitó consultar con Israel mientras negociaba un acuerdo nuclear con Irán, los funcionarios de Biden ya han dejado claro que mantendrán a Jerusalem al tanto de todo. El consejero de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, habló el sábado con su homólogo israelí, Meir Ben-Shabbat, y ambos acordaron iniciar un “diálogo estratégico” sobre el asunto.

Pero los esfuerzos de los Estados Unidos por crear confianza con ambas partes no son sólo un fin en sí mismo. Siguen estando relacionados con el objetivo más amplio de una resolución del conflicto, por muy lejana que sea.

Lo mismo parece ocurrir con el apoyo de la administración a los Acuerdos de Abraham, que según Mills “no es un sustituto de la paz entre israelíes y palestinos”. “La esperanza de Estados Unidos es que la normalización pueda proceder de forma que se abran nuevas posibilidades para avanzar en la solución de los dos estados”, añadió el enviado.

Pero hasta ahí llegó Mills en este asunto. No se mencionó un nuevo plan de paz, ni se fijaron fechas para la primera ronda de negociaciones, ni se prometió un acuerdo para cuando dejara el cargo. A Biden seguramente le gustaría tener éxito donde sus predecesores han fracasado pero, por ahora, se conformará con una política de “no hacer daño”.

Seguir leyendo

Más leídas

WhatsApp Suscribite al Whatsapp!