noviembre 23, 2017

Ignacio Peña: “Está cambiando la percepción de lo que significa Israel”

Agencia AJN.- Así lo aseguró el especialista en innovación y estrategia Ignacio Peña en una entrevista con la Agencia AJN tras su viaje a Israel, acompañado por la primera delegación de una universidad argentina en viajar al país. “Ambas naciones están construyendo vínculos de admiración, de respeto mutuo y de colaboración”, resaltó y destacó la “calidad humana” y el ecosistema “cada vez más fuerte” de la Start-Up Nation.

Agencia AJN.- El especialista en innovación y estrategia, y también hermano del jefe de Gabinete argentino Marcos Peña, Ignacio Peña, dialogó con la Agencia AJN tras su reciente viaje a Israel en el que acompañó a la primera delegación de una universidad argentina que realiza un programa en este país. Peña aseguró que la relación entre ambas naciones “está ganando visibilidad, relevancia y un matiz mucho más positivo”, además señaló que espera que este programa sirva de “punto de partida para que surjan otros vínculos entre universidades argentinas y de Latinoamérica con Israel”.

Peña aseguro que su desafío es “trabajar para construir un futuro mejor”, tornando a la Argentina y a América Latina en una región de innovación emprendedora. “Creo que Israel muestra un poco el camino para hacerlo y tiene muchos vínculos de afinidad con Argentina”, destacó.

Por último, el especialista destacó que lo más importante que se llevó del viaje fue la “inspiración, el valor del ser humano como motor transformador del mundo, la generosidad y la humildad que tienen las personas que hacen cosas más espectaculares. Una visión sobre cuál es el camino para desarrollar nuestro ecosistema”.

-¿Cómo surgió el programa?
El programa surge cuando Fernando Flint y su hermano, Adrián, deciden devolverle de alguna forma a Israel todo lo que les ha dado. Por eso deciden crear un puente entre Argentina e Israel y organizar un viaje a aquel país.
El viaje en sí no dio tantos resultados, pero charlando con ellos surgió la idea de hacer algo más focalizado en la Start-up Nation. En ese momento, Fernando me invitó a Israel, y en ese viaje pude ver que la Argentina tenía mucho que aprender de allí, muchas oportunidades de colaboración. Entonces organizamos otro viaje con el ecosistema de innovación de la Argentina junto con el apoyo de la Embajada.
Hace un año me contactaron las autoridades de IAE para consultarnos si organizábamos viajes frecuentes, a lo que yo les contesté que no, pero les ofrecí organizar uno para llevar alumnos, como para que, además de ser pasajeros puedan aprender y hacer algo más amplio.
La idea fue usar ese viaje como una forma de iniciar una serie de viajes. Crear el primer vínculo permanente entre una universidad argentina y una universidad israelí con un flujo anual de estudiantes que viajen. Lo interesante es que IAE es una universidad tradicional, católica, con vínculos con el Opus Dei y, sin embargo, se generó una química muy buena, y yo creo que va a servir de punto de partida para que surjan otros vínculos entre universidades argentinas y de Latinoamérica con Israel.

-¿Qué fue lo que lo movió a usted?
A mí lo que me mueve es trabajar para construir un futuro mejor y creo que una forma de hacerlo es tornar a la Argentina y a América Latina en una región de innovación emprendedora y aterrizar a una economía del siglo XXI. Creo que Israel muestra un poco el camino para hacerlo y tiene muchos vínculos de afinidad con Argentina, entonces puede ser un gran aliado, inclusive para resolver grandes desafíos que tenemos sobre cómo generamos inclusión y cómo asegurarnos de que las personas más vulnerables puedan transitar con dignidad y calidad de vida una era de automatización acelerada. Yo creo que todo lo que sea ampliar este puente, ensancharlo y, digamos, fortalecer los vínculos suma mucho. Porque creo que tenemos formas de ser, culturas y desafíos muy afines.

-¿Quienes se encargaron de escoger a las personas que formaron parte de la delegación que viajó a Israel y por qué ellas?
Hubo dos grupos. El primero fue de IAE, que estuvo compuesto por un lado por estudiantes del Executive MBA, que fue voluntario porque fueron estudiantes que se interesaron por el programa. Por otro lado, los ganadores de la mayor competencia de emprendedores de la Argentina llamada NAVES, que eran de las principales provincias del país. Además viajó la vicedecana del IAE.
Después hicimos un segundo viaje. Entendimos que valía la pena que viajen también personas que tengan proyectos de innovación que pueden beneficiarse de un vínculo más amplio y que pueden ser de interés para Israel. Entonces invité a un grupo de personas que están liderando proyectos estructurales, de desarrollo de ecosistema, gente del Gobierno de la Ciudad, del Instituto Nacional de Tecnología Industrial, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, de una empresa que pertenece a INVAP, que desarrolla tecnologías de avanzada, invité también a un amigo de Estados Unidos que también trabaja en estos temas. Básicamente, todas personas que con Fernando veíamos que para ellos era muy interesante esta oportunidad y también para las personas con las que nos íbamos a estar reuniendo. Fue una oportunidad para que la gente de Israel del ecosistema de innovación viera que hay cosas interesantes ocurriendo en la Argentina y que esto puede crear oportunidades para Israel, y para que la gente de la Argentina vea que Israel tiene mucho para aportar y que vale la pena explorar otras vías de colaboración.

-¿Cuál es el próximo paso?
Definitivamente es seguir ensanchando el puente. Hay muchas formas en que los argentinos pueden ir a incubar empresas a Israel, y creo, digamos, que una de las cosas que va a pasar es que la gente que vino va a querer volver con un grupo más grande, una agenda más focalizada, y a partir de ahí van a surgir oportunidades concretas de acción. Como ya salieron. Uno de los próximos pasos es llevar gente de otras universidades para que también puedan hacer lo mismo y también personas de negocios que puedan interesarse, por ejemplo, en tecnologías israelíes e invertir en startups y que puedan colaborar con las universidades. Hay muchas cosas para hacer.

-El aporte de avances científicos y de innovación de Israel a través de lo que están haciendo, ¿está logrando sus frutos?
Yo creo que sí pero todavía es una etapa temprana. En la Argentina estamos recién desarrollando una cultura de innovación, entonces todavía estamos aprendiendo, pero ya empiezan a surgir cosas, sin duda. Creo también que una cosa muy importante que está pasando y que no es menor, es que lo que sí está cambiando es la percepción de lo que significa Israel. Está ganando visibilidad, relevancia, un matiz mucho más positivo, y se empiezan a construir vínculos de admiración, de respeto mutuo y de colaboración, algo muy bueno.

-¿Qué fue lo que más pudo destacar del viaje?
Visitamos Tel Aviv, Jerusalem y Beerseba, y pudimos conocer todos los elementos del ecosistema: universidades, unidades de alta tecnología, Gobierno, start-ups, incubadoras, entre otras, así como también un poco de la historia de Israel. A mí lo que todavía me sorprende es la calidad humana que se encuentra en la Start-Up Nation, particularmente en los emprendimientos, que realmente son increíbles. Hacen cosas totalmente revolucionarias y muy poco comunes, no? Otra cosa que me impresionó fue un ecosistema todavía más fuerte, más amplio. Es realmente muy impresionante.

-¿Qué pudo llevarse del viaje a Israel? ¿Tiene en mente aplicar algo de todo lo que aprendió?
Una gran cantidad de cosas, pero la lección más importante que me llevé es que no hay excusas, el valor del ser humano como motor transformador del mundo, la generosidad y la humildad que tienen las personas que hacen cosas más espectaculares. Una visión sobre cómo es un ecosistema funcional pero que, al mismo tiempo, es mucho más próximo a Silicon Valley, el papel que tiene el Estado, qué tipo de políticas son efectivas, cómo las universidades pueden colaborar con el sector privado, qué cosas funcionan y qué cosas no, y bueno, una visión sobre cuál es el camino para desarrollar nuestro ecosistema, sabiendo de que no se puede copiar, pero sí uno puede aprender y evitar errores. En una palabra, diría que lo que más me llevé fue inspiración.

V.C

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