octubre 22, 2017

En Columbia, la hija del cónsul de NY se une a la batalla del campus por Israel

Agencia AJN.- Viviendo con su padre en la residencia oficial, Ofir Dayan utiliza sus conexiones para impulsar la defensa pro Israel en la escuela Ivy League.

Agencia AJN.- En septiembre de 2007, el entonces presidente de Irán Mahmoud Ahmadinejad pronunció un discurso en la Universidad de Columbia en Nueva York. Exactamente una década más tarde, Ofir Dayan, una estudiante de primer año de la escuela preguntó al primer ministro Benjamín Netanyahu si él estaría dispuesto a hacer lo mismo.

“Como estoy seguro que ya sabe, el movimiento anti-Israel en los campus americanos, y especialmente en Columbia, es realmente influyente y fuerte. No debemos permitir que esto suceda, debemos hacer algo acerca de ello”, le manifestó Dayan a Netanyahu durante la visita del primer ministro a la Gran Manzana.

Dayan lo instó a ayudarla a ella y a sus compañeros activistas pro-israelíes del campus a presentar una mejor imagen de Israel a los estudiantes y profesores de la venerada universidad Ivy League.

Ofir Dayan, de 23 años, es la única hija del cónsul general de Israel en Nueva York, Dani Dayan, quien antes de convertirse en diplomático era un defensor abierto del movimiento de asentamientos. “Crecí en un hogar político. Es nuestra afición hablar de política”, contó, y añadió que sus padres se casaron en el Monte del Templo de Jerusalem.

De pie junto a su papá en el asfalto en el Aeropuerto JFK, fue una de las primeras israelíes en estrechar la mano de Netanyahu cuando llegó el mes pasado para dirigirse a la Asamblea General de las Naciones Unidas. La joven le presentó su idea en una reunión durante una cena de Shabat que el primer ministro recibió en su hotel de Nueva York.

Dayan se inscribió en Columbia después de tres años de servicio en la unidad del portavoz de la Fuerzas de Defensa de Israel. Actualmente está tomando cursos sobre el Islam, la política americana y matemática con la esperanza de obtener una licenciatura en Ciencias Económicas y Políticas.

“Decidí ir a la universidad en los Estados Unidos porque, en primer lugar, con mi experiencia en la unidad del portavoz de la FDI, sentí que la comunidad internacional y los medios de comunicación internacionales no son conscientes de Israel y sus posiciones en muchas cosas”, manifestó y señaló: “Sentí que esta era una situación que tenía que arreglarse, especialmente en las universidades de la Ivy League”.

A diferencia de la mayoría de los hombres y mujeres jóvenes que esperan una carrera académica en los Estados Unidos, Dayan sólo aplicó a una universidad. Si Columbia no la hubiera aceptado, habría ido a la Universidad Hebrea de Jerusalem.

“Para ser honesta, nunca me vi viviendo en ningún otro lugar del mundo que Israel. Pero esa fue una gran oportunidad. En cuanto obtenga mi diploma, me tomo un avión de regreso a Israel. Sigo extrañando a mi país”, expresó.

Incluso antes de aterrizar en Nueva York, Dayan, que creció en el asentamiento de Maale Shomron en la Ribera Occidental, se había unido a Students Supporting Israel (SSI), un grupo que busca “proporcionar una clara y confiada voz pro-israelí en los campus universitarios y apoyar estudiantes en la promoción pro-Israel de base”.

Fundada en la Universidad de Minnesota en 2012, SSI tiene actualmente 40 capítulos activos en toda América del Norte. Dayan fue elegida miembro de la junta general de SSI Columbia y es responsable de las relaciones externas del grupo.

“Lo que hacemos es mostrar al lado israelí, la conexión del pueblo israelí con Israel como un país y una tierra. No hacemos protestas contra palestinos”, explicó. “Hacemos todo lo posible para no ir a lugares a atacar o reaccionar ante las cosas de otra persona. Tratamos de mostrar a la gente los lados buenos de Israel y cómo es Israel como país”.

Dayan es enérgica, sonriente y cortés, pero no se aparta de una apasionada discusión sobre el conflicto israelo-palestino. En uno de sus primeros días en el campus, durante una feria del club, se acercó a la mesa del grupo judío de Voz por la Paz, que apoya el movimiento anti-Israel de boicot conocido como BDS.

“Vine con la verdadera intención de escuchar. Para mi decepción, aunque no para mi sorpresa, lo primero que dijeron fue una mentira. La mayoría de las personas en este campus no conocen el conflicto israelo-palestino lo suficientemente bien. Así que cuando oyen mentiras, lo creen”, sostuvo.

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